domingo, 1 de marzo de 2026 01:41

Internacional

La Casa Blanca anuncia la muerte de Jamenei y abre una nueva era de confrontación en Irán

El comunicado presidencial certifica el fallecimiento del máximo dirigente de la República Islámica tras una ofensiva coordinada con Israel contra el núcleo del poder en Teherán y sitúa a Oriente Próximo ante un escenario de enorme incertidumbre.

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La declaración pública detalla el alcance de los bombardeos, reivindica el objetivo de desmantelar la estructura de seguridad iraní y anticipa nuevas acciones militares mientras Teherán responde con ataques contra posiciones estadounidenses en el Golfo.

La confirmación difundida desde Washington altera de forma drástica el equilibrio regional y precipita una fase crítica en la que convergen la presión bélica, la ruptura diplomática y la amenaza de una escalada prolongada.

 

El anuncio oficial y sus términos

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirma que el líder supremo de Irán, Alí Jamenei, ha muerto en el marco de los ataques lanzados este sábado contra el centro del poder en Teherán. La operación se ejecuta con el respaldo de Israel y tiene como finalidad declarada forzar un cambio de régimen en la República Islámica.

En un mensaje difundido en redes sociales, el mandatario sostiene: "Jamenei, una de las personas más malvadas de la historia, ha muerto. Esto no solo es justicia para el pueblo de Irán, sino también para todos los grandes estadounidenses y para aquellas personas de muchos países de todo el mundo que han sido asesinadas o mutiladas por Jamenei y su banda de matones sanguinarios". Con esta declaración confirma la eliminación de quien encabeza el sistema político iraní desde 1989.

 

Truth
Mensaje de Trump a través de su red social Truth

 

 

El jefe del Ejecutivo añade que el ayatolá "no pudo eludir los sofisticados sistemas de inteligencia y rastreo" empleados en colaboración con Israel y subraya que "ni él ni los otros líderes que han sido asesinados con él pudieron hacer nada", en alusión a la contundencia de la intervención.

Jamenei ocupa la jefatura suprema tras suceder en 1989 al fundador de la República Islámica, el ayatolá Ruholá Jomeini, y concentra desde entonces la máxima autoridad política y religiosa del país.

 

Una ofensiva con propósito declarado de cambio político

La acción militar se desarrolla mediante centenares de bombardeos contra lo que Washington define como "ubicaciones que suponían una amenaza inminente", con el entramado militar y el programa nuclear como principales objetivos. Desde la administración estadounidense se precisa que la meta consiste en "desmantelar el aparato de seguridad del régimen", apuntando explícitamente a la caída de la actual estructura de poder.

El presidente estadounidense afirma que "esta es la mayor oportunidad que tiene el pueblo iraní de recuperar su país". En un llamamiento directo a las fuerzas de seguridad y a los miembros de la Guardia Revolucionaria, asegura que pueden obtener "inmunidad" si se rinden de inmediato.

Asimismo, declara: "Esperamos que los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica y la Policía se unan pacíficamente a los patriotas iraníes y trabajen juntos como una unidad para devolver al país la grandeza que se merece", e insiste en que la transición "debería comenzar pronto".

 

Devastación y continuidad de la campaña

El mandatario subraya que "no solo ha muerto Jamenei, sino que el país ha quedado, en solo un día, muy destruido e incluso arrasado". Lejos de dar por finalizada la intervención, advierte de que la campaña continuará con "bombardeos intensos y precisos" durante "toda la semana o durante el tiempo que sea necesario para lograr nuestro objetivo de paz en todo Oriente Próximo".

La ofensiva irrumpe mientras Teherán negocia con Washington un acuerdo sobre su programa nuclear. El ataque, ejecutado por sorpresa con el apoyo de Israel, altera de forma sustancial ese proceso diplomático en curso.

 

La respuesta iraní y la expansión regional

Las autoridades iraníes denuncian una "agresión militar criminal" que, a su juicio, vulnera los principios de la Carta de las Naciones Unidas. En respuesta, lanzan ataques contra bases militares estadounidenses en varios países del Golfo, entre ellos Arabia Saudí, Baréin, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait y Qatar.

El intercambio de acciones consolida un escenario de máxima tensión en Oriente Próximo y proyecta una fase de inestabilidad cuyos efectos trascienden las fronteras iraníes, con el equilibrio regional sometido a una presión sin precedentes.

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