jueves, 16 de agosto de 2018 11:47
Sociedad

Europa, la luna de Júpiter candidata a albergar vida extraterrestre

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Una sonda de la NASA que exploró la luna de Júpiter, Europa, voló a través de una columna gigante de vapor de agua que surgió de la superficie helada y alcanzó una altura de más de 160 kilómetros, según un nuevo análisis de los datos de la nave espacial.


El descubrimiento cimenta la opinión de algunos científicos de que la luna joviana -una de las cuatro primeras vistas por el astrónomo italiano Galileo Galilei en 1610- es el lugar más prometedor en el sistema solar para encontrar vida alienígena.


Si tales géiseres son comunes en Europa, las misiones de la NASA y la Agencia Espacial Europea (Esa) las misiones que ya están en marcha podrían volar y buscar señales de vida en la salmuera, que proviene de un vasto océano subterráneo que contiene el doble de agua que todos los océanos de la Tierra.


La nave espacial Galileo de la NASA pasó ocho años en órbita alrededor de Júpiter e hizo su paso más cercano sobre Europa, una luna del tamaño de la nuestra, el 16 de diciembre de 1997. A medida que la sonda caía por debajo de una altitud de 400 kilómetros, sus sensores parpadeaban con señales inesperadas que los científicos no pudieron explicar en ese momento.


Ahora, en un nuevo estudio, los investigadores describen cómo volvieron a los datos de Galileo después de que imágenes granuladas enviadas a casa desde el telescopio espacial Hubble en 2016 mostraran lo que parecían ser penachos de agua a chorro desde la superficie de Europa. Encontraron que una repentina ráfaga de agua de Europa explicaba las extrañas medidas de la sonda Galileo.


"Hubo algunas características anómalas en ese paso cercano en diciembre de 1997 que nunca comprendimos del todo", dice Margaret Kivelson, científica principal de la misión Galileo y profesora emérita de física espacial en la Universidad de California en Los Ángeles.


"Volvimos y los miramos más cuidadosamente y descubrimos que eran lo que uno esperaría si hubiéramos volado a través de un penacho."


En su vuelo más cercano, Galileo barrió Europa a más de 3.588 kilómetros por hora. Mientras pasaba a toda velocidad, los instrumentos a bordo de la sonda detectaron un giro breve pero dramático en el campo magnético y un aumento rápido y repentino de la densidad del plasma, o gas ionizado, por el que volaba la nave.


Simulaciones computarizadas creadas por Xianzhe Jia, un científico espacial de la Universidad de Michigan, mostraron que un géiser de 160 kilómetros de altura haciendo erupción desde un parche relativamente cálido en Europa crearía precisamente las mismas lecturas. Los detalles del trabajo aparecen en la revista 'Nature Astronomy'.





Cuando los penachos de agua salen de Europa, las moléculas son inmediatamente golpeadas por partículas altamente energéticas, un proceso que las rompe en iones cargados. Son estos iones los que producen rápidas oscilaciones en la dirección del campo magnético y aumentan la densidad del plasma por encima del géiser.


"Nuestra detección de una pluma basada en los datos de Galileo ciertamente fortalece el caso para la exploración futura de Europa", sostiene Jia. Una misión de la NASA, Europa Clipper, está programada para lanzarse en la década de 2020 con el objetivo expreso de averiguar si esta luna de Júpiter puede albergar vida.


Se espera que otra misión, Jupiter Icy Moons Explorer, o Juice, de la Esa, despegue más o menos al mismo tiempo y realice vuelos de Europa y otras dos lunas jovianas, Ganímedes y Calixto.


"Dada la evidencia de las plumas disponibles hasta ahora, hay una buena posibilidad de que esas naves espaciales puedan obtener mediciones directas de estos penachos que expulsan material del océano subterráneo al espacio", dijo Jia. 


"Esas observaciones nos proporcionarán información crucial para evaluar el potencial de Europa para la vida."


Por mucho que los científicos deseen que sea de otra manera, la luna Europa es apenas un refugio balsámico. La temperatura de la superficie nunca supera los -160 grados centígrados. El calor proviene en gran medida por la frición de las mareas producida por el gigante Júpiter -calentamiento de marea-.


William Sparks, un astrónomo del Space Telescope Science Institute en Baltimore y líder del equipo que encontró evidencia de plumas de agua en Europa con el Hubble, dice que es positivo tener confirmación independiente de las explosiones acuosas.


"Europa es una luna de Júpiter del mismo tamaño que nuestra luna, pero tiene más océano que el planeta Tierra", indica Sparks. "Está completamente envuelta por este océano salino que yace bajo una corteza de hielo, y en términos de lugares para albergar vida existente, creo que es la mejor ubicación que tenemos más allá del planeta Tierra. Sería bueno saber qué es lo que realmente existe allí".

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