jueves, 16 de agosto de 2018 11:46
Sociedad

Logran 'trasplantar memoria' de un animal a otro con una inyección

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Aplysia californica


Es posible que la ciencia nunca sepa qué recuerdos melancólicos pasan en la mente de la liebre marina de California -un molusco gasterópodo marino hermafrodita- mientras mastica algas en las aguas poco profundas de la costa del Pacífico.


Pero en un nuevo estudio, los investigadores afirman haber avanzado en la comprensión de la clase más simple de memoria que un molusco podría tener y, con una rápida inyección, lograron transferir la memoria de un animal a otro.


David Glanzman, neurobiólogo de la Universidad de California en Los Ángeles, cree que los tipos de recuerdos que desencadenan un reflejo defensivo en molusco no están codificados en las conexiones entre las células cerebrales, como dirían muchos científicos, sino en las moléculas de ARN que forman parte de la maquinaria genética de un organismo.


En un experimento para probar la idea, Glanzman implantó cables en las colas de las liebres de mar de California, o Aplysia californica, y les dio una serie de descargas eléctricas. 


El procedimiento sensibilizó a los animales para que cuando se les pinchaba en un pico carnoso llamado sifón, contrajeran sus branquias en una acción defensiva fuerte. Glanzman compara la reacción a estar nervioso en los momentos posteriores a un terremoto: el recuerdo del evento induce un reflejo involuntario a cualquier ruido fuerte.


Después de sensibilizar a liebres de mar, Glanzman extrajo el ARN de los animales y lo inyectó en otros moluscos para ver qué pasaba. 


Descubrió que las liebres de mar receptoras se sensibilizaron, sugiriendo que la "memoria" de las descargas eléctricas había sido trasplantada. Cuando Glanzman repitió el experimento con el ARN de las liebres de mar que habían sido enganchadas a los alambres pero no habían recibido descargas, el comportamiento reflejo no se transfirió.


Según los investigadores, los experimentos muestran cómo partes esenciales del trazo de memoria, o engrama, que da lugar a la sensibilización de la liebre marina se mantienen en el ARN, en lugar de en la conectividad de las células cerebrales como dicta la neurociencia tradicional.


"De lo que estamos hablando son tipos muy específicos de recuerdos, no del tipo que dice lo que me pasó en mi quinto cumpleaños, o quién es el presidente de Estados Unidos", señaló Glanzman, cuyo estudio aparece en la revista 'eNeuro'.


Un ejemplar de Aplysia californica


La obra no ha tenido una aceptación generalizada. "Obviamente, hay que seguir trabajando para determinar si estos cambios son perdurables y cuáles son los mecanismos subyacentes", dice la profesora Seralynne Vann, que estudia la memoria en la Universidad de Cardiff. "Mientras que el Aplysia es un modelo fantástico para estudiar neurociencia básica, debemos ser muy cuidadosos al hacer comparaciones con los procesos de la memoria humana, que son mucho más complejos."


Tomás Ryan, que estudia memoria en el Trinity College de Dublín, no está convencido. "Es interesante, pero no creo que hayan transferido un recuerdo", dice. "Este trabajo me dice que tal vez las respuestas conductuales más básicas implican algún tipo de cambio en el animal y que hay algo en la sopa que Glanzman extrae que está pulsando ese cambio".

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