lunes, 1 de junio de 2020 18:32
Sociedad

Los diarios de viaje de Einstein revelan racismo y xenofobia

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Einstein


"Diligentes, sucios y obtusos". Estos son algunos de los adjetivos que el físico Albert Einstein usó para describir a los chinos en sus diarios de viaje, traducidos del alemán al inglés y ahora publicados por la Princeton University Press.


Escritos entre octubre de 1922 y marzo de 1923, los diarios describen los viajes del científico alemán a Asia, Medio Oriente y España. 


El físico judío que, en 1946, dijo en la Universidad de Lincoln que el racismo "es una dolencia de blancos" es el mismo que dos décadas antes escribía comentarios xenófobos y racistas sobre lo pueblos que conoce durante sus viajes. Pensamientos de Einstein que contrastan con la imagen del premio Nobel de Física de 1921.


En 'The Guardian', Ze'ec Rosenkranz, editor responsable de la traducción del texto y director asistente del Proyecto Einstein Papers, del Instituto de Tecnología de California, considera que los comentarios del físico "son bastante desagradables", sobre todo "lo que dice sobre los chino".


No es de estrañar, por eso, que las palabras de Einstein en estos diarios provoquen sorpresa y shock a quienes las leen hoy en día.


"Viven en la inmundicia, hacen poco, necesitan poco", escribió sobre las personas de Colombo, en Sri Lanka.


"Contrastan [los comentarios] con la imagen pública del grande icono humanitario. Es un shock leerlos y contrastarlos con su declaraciones públicas. No los escribió para que fueran publicados", explica Rosenkranz.


En los textos, el autor de la Teoría de la Relatividad escribe también sobre Port Said, en Egipto, donde encontró personas "de todas las tonalidades... como proyectados del infierno".


El físico alemán revela en los diarios de viajes pensamientos de misoginia cuando se refiere a las chinas: "Hay poca diferencia entre hombres y mujeres", anotó. 


"No observo qué tipo de atracción fatal tienen las mujeres chinas que encantan a los hombres hasta tal punto que son incapaces  de defenderse contra la bendición extraordinaria de la descendencia", se preguntó el alemán, que por aquel entonces consideraba a los chinos "más máquinas que personas".


Ya la opinión que registró sobre los japoneses es positiva. "Almas puras como en ningún otro lugar. Es preciso amar y admirar este país", registró. Aún así, Einstein no dejó de hacer una apreciación negativa cuando concluye que "las necesidades intelectuales de esa nación parecen ser más débiles que las artísticas - ¿diposición natural?".


Los pensamientos intimistas del autor de la Teoría de la relatividad ahora conocidos sorprenden. Más allá de la imagen de genio, Einstein pasó a la historia como un hombre tolerante que luchó contra el prejuicio y el racismo.


"La entrada del diario de Einstein sobre el origen biológico de la inferioridad de los japoneses, chinos e indios no deben ser minimizadas y pueden ser vistas como racistas; los otros pueblos son vistos como biológicamente inferiores, una bandera del racismo. El comentario inquietante sobre la posibilidad de que los chino vinieran a 'suplantar a todas las otras razas' es uno de los síntomas más reveladores en este aspecto", destaca Rosenkranz al diario británico.


El propio Einstein se mudó a Estados Unidos en 1933 para escapar de las persecuciones que los judíos sufrían en los años previos a la II Guerra Mundial. Por aquel entonces aseguró ver semejanzas en la forma en como se perseguía a los judíos en su Alemania natal y el tratamiento dado a los afroamericanos en América.


Einstein llegó incluso a ser invitado a asumir la presidencia de Israel cuando el Estado se creó en 1948, algo que rechazó. 

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