domingo, 18 de noviembre de 2018 08:39
Opinión

​EL PATRIOTA GUARDIOLA

Carmen P. Flores
Carmen P. Flores
Directora de Pressdigital

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Guardiola lazo amarillo


Pep Guardiola dice amar al Barça, el equipo en el que estuvo de jugador de los 13 a los 30 años. Después lo hizo, unos años, en otros equipos, ninguno español, para finalmente retornar al FCB, en esta ocasión como entrenador. Cosechó triunfos y, agobiado por la presión de conseguir más títulos, sumado a los problemas que ya tenía en el vestuario, en pleno éxito, decidió cogerse un año sabático. Nada mejor que poner tierra de por medio recabando en Nueva York, donde se dedicó de lleno a sus clases de inglés, acompañado de su mujer y sus hijos.


Pasados los trescientos sesenta y cincos días, con aire nuevo y recuperado de su estrés, aceptó la oferta del Bayer de Munich donde debió estudiar alemán, que contradicción, en el que estuvo tres temporadas para posteriormente fichar por el club de los petrodólares, el Manchester City, donde aún continua y suponemos que unos cuantos años más dadas las inversiones en algunos negocios que ha realizado junto a Ferran Soriano y Txiki Begiristain.


Pep Guardiola, como humano, tiene esa parte no tan idílica que le reporta una contradicción permanente, o quizás no. Su apoyo al independentismo, con declaraciones suyas en las que habla de falta de libertades en España, y su posicionamiento antiespañol le ha servido para que lo suban a los altares y lo veneren unos cuantos, los independentistas. 


Guardiola ha pasado de jugar en la selección española, sin criticarla, a convertirse en un "patriota" con lazo amarillo permanente en su vestimenta. Ahora parece que no lo lleva, atendiendo las indicaciones de sus jefes, esos que llevan turbantes y les paga su sueldo.


Pero ¿qué se esconde detrás de esa imagen idílica que quiere trasmitir? Pep demostró su calidad humana cuando su gran amigo Tito Vilanova tuvo la desgracia de que un cáncer le truncara la vida. Estuvo varios meses en Nueva York para recibir tratamiento. Allí estaba su amigo del alma, Pep, que no le dio el apoyo que esperaba en esa situación tan complicada en la que se encontraba. "No fue a verme cuando yo lo necesitaba", llegó a decir Vilanova. Guardiola no le había perdonado a Tito que le sustituyera como entrenador del Barça.


Los periodistas ingleses han criticado duramente a Guardiola por apoyar a Qatar, un país que se queda indiferente ante las condiciones de explotación en las que viven miles de trabajadores y las decenas de muertos en el proyecto del Mundial de Futbol. Pep, el que se ha mostrado en contra del autoritarismo, ha llegado a afirmar que en Qatar tiene todas las libertades del mundo. Es la doble vara de medir de un luchador del dinero.


Pep ha cuidado mucho a su familia, a su hermano Pere lo introdujo en Niken y después dio el salto al mundo del fútbol como representante de jugadores. Realizó operaciones -las sigue haciendo- con el Barça que le reportaron beneficios. En estos años, la cuenta corriente de Pere es importante. Se asoció con el empresario Roures y compraron el Girona. Sus colaboraciones empresariales siguen en otros campos. Todo ello se lo debe a su hermano. Su hermana está colocada en una de las embajadas de la Generalitat.


El patriotismo de Guardiola y respeto al club de sus amores es tal, que no ha dudado en llevarse a varios jugadores del Barca al City, quizás aplicando aquello de la pasta es la pasta. 


La penúltima, su intento de fichar a Messi aprovechando los problemas que tubo el jugador argentino con hacienda y su preocupación por el tema independentista. Ahí estaba él y su mano ejecutora, Ferran Soriano para "ayudar" al jugador argentino, a través de su padre, al que llegaron a ofrecer 50 millones de euros si convencía a su hijo. Para el jugador, la oferta era de 700 millones de euros. Toda una tentación que parecía imposible de rechazar. Messi les dijo que verde las han segado. Prefirió quedarse en el Barça. Sus hijos se han adaptado muy bien en su entorno. Luís Suarez, su compañero, vecino y amigo jugó también un papel muy importante en ese rechazo al City, el club que pagan los petrodólares de los países más democráticos de mundo, donde las libertades y los derechos de su ciudadanía están en el número uno de la lista mundial.


Pep Guardiola es un patriota, pero el dinero le puede. No le importa quitarle jugadores a su equipo del alma, el Barca. Al final, como decía Quevedo, "poderoso caballero es don dinero”.



El patriota Guardiola se ha publicado inicialmente en catalunyapress.es



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