miércoles, 23 de enero de 2019 14:30
Sociedad

Divorcio: ¿Estará marcado en los genes?

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Divorcio alinaza Anillo



Es de los momentos más difíciles en la vida de las parejas, el divorcio. El fin de un sueño, marcado por la culpa y muchas dudas -¿por qué a mí? ¿Porque así?  Pues según parece que la genética también tiene culpas en la oficina.


Fue un sí para toda la vida, en la alegría y en la tristeza, hasta que la muerte nos separe. Muchos planes juntos. Hasta hijos. Y entonces el divorcio ocurre y nos deja de echados en una cama demasiado grande para una sola persona, a comer chocolate a escondidas y a pensar por qué rayos ninguna relación parece funcionar en esta familia.


La respuesta, al parecer, está en el peso decisivo que la genética tiene en el rumbo de las relaciones, en particular en la tendencia a terminar (o no) en separación, constata un estudio reciente de los investigadores Jessica Salvatore y Kenneth Kendler, del Instituto de Psiquiatría y Genética Comportamental de Virginia, EE.UU., divulgado en la revista académica 'Psychological Science'.


Trabajando en conjunto con científicos suecos de la Universidad de Lund, los expertos en comportamiento diseccionaron los patrones de divorcio de las personas que eran adoptadas, así como los de los padres y hermanos adoptivos y biológicos. Los resultados -inéditos por ir mucho más allá de las influencias psicológicas que ya se sabía existir - fueron sorprendentes.


Los hijos de padres divorciados tienen más probabilidades de pasar por experiencias de divorcio debido a los genes compartidos entre ambos.


"Descubrimos que la razón por la que los hijos de padres divorciados tienen, ellos mismos, mayores probabilidades de pasar por experiencias de divorcio son los genes compartidos entre ambos", revela Salvatore, apoyada en los datos referentes a los matrimonios de 19 715 niños adoptados en Suecia.


De ellos, el 20 por ciento tendía a divorciarse más cuando los padres biológicos también estaban divorciados -por comparación con los que aún tenían los padres juntos-, pero no presentaban ninguna desviación en el caso de que los padres adoptivos se separaran.


La misma tendencia se repite en individuos con hermanos biológicos separados.


A dar aún más fuerza a la teoría de la genética como explicación para el divorcio, la misma inclinación se repetía en individuos con hermanos biológicos separados, pero no cuando quien se divorcia era los hermanos adoptivos.


"No existe un gen específico del divorcio que indique si somos más propensos a sufrir de uno en el futuro", resalva Jessica Salvatore, con pena de no poder detectarlo con una simple muestra de saliva o sangre. El más cercano que tenemos es esta «medida familiar de riesgo genético».


Y son innegables las ventajas de conocer los factores genéticos que influencian un divorcio, dice: a partir del momento en que están identificadas las causas de anteriores separaciones en la familia, como distorsiones de personalidad o elevados índices de negatividad, mejor se trabaja sobre los actuales puntos de discordia y más fácilmente se salva una relación.


Los genes son sólo un factor en una ecuación complicada, por lo que podemos superarlos.


Por supuesto, al final, podremos nunca pasar por un divorcio cuando todo parecía a nuestro desfavor, de la misma manera que hay quien escapa a una enfermedad grave diagnosticada al resto de la familia. "Los genes son sólo un factor en una ecuación complicada y podemos superarlos. No son nuestro destino », concluye la autora de la investigación.


Si por casualidad viene, a pesar de todo, expertos en el asunto dicen que hay muchas alegrías a retirar de un divorcio cuando aprendemos a considerarlo como el inicio de una nueva forma de libertad, no el fin. Sólo el hecho de no tener que dividir el armario con nadie es un punto a favor.

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