domingo, 15 de septiembre de 2019 17:58
Opinión

EL CIRCO SE INSTALA EN EL CONGRESO DE LOS DIPUTADOS

Carmen P. Flores
Carmen P. Flores
Directora de Pressdigital

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¿Cómo están ustedes? Es una frase ya mítica que identificaba a los famosos payasos de la tele. Una saga que consiguió que el circo entrara en todos los hogares. Nunca hasta esa fecha habían tenido tanto público. Fue el renacer de un espectáculo que aglutinaba a la familia en torno a la caja tonta. Eso sirvió también para alimentar la asistencia al circo en directo. Se había producido la segunda edad de oro del circo. Hasta en la ciudad de Cornellà comenzaron a celebrar el famoso Festival de Payasos que aun continua celebrándose.


Congreso Diputados Meritxell Batet


Cuando el circo televisado de la familia Aragón desapareció de la parrilla, el auge de este espectáculo de niños y mayores empezó a bajar tan rápido como un niño en un tobogán. Cosas del progreso.


¿Cómo están ustedes? Sería la pregunta que debería haber hecho la nueva presidenta del Congreso de los Diputados, a sus señorías. El circo recobra de nuevo protagonismo, pero teniendo al Congreso de los Diputados como sede permanente.


El inicio de la decimotercera legislatura que se iniciaba este martes ha sido todo un espectáculo más propio del ámbito circense que de los representantes legítimos de la ciudadanía. Espectáculo que deja al descubierto la falta de respeto a la propia democracia que ha hecho posible su presencia en ese recinto."Un día sin reír es un día perdido", decía Charles Chaplin. Eso debieron pensar los actores de la obra.


La asistencia de los políticos presos a la toma de posesión y votación de la presidenta de la institución hacía presagiar tormenta en la bancada. Ya resultaron surrealistas las prisas de algunas de sus señorías por ocupar determinados asientos para que se visualizara en las televisiones. Fue el caso de los diputados de Vox que se colocaron detrás del gobierno en funciones.


La entrada en la sala de sesiones y el juramento de los políticos presos se esperaban con atención, por parte de todos, más aun de los medios de comunicación que estaban presentes para dar fe de lo que allí ocurría. Las previsiones se cumplieron con creces.


Junqueras buscaba la foto con Sánchez y se produjo. En cuanto a la aceptación del cargo de diputado con el juro o prometo que es preceptivo según la Constitución, para confirmar que ya se es diputado, los presos políticos realizaban su promesa como todo el mundo ya sabe. Situación que produjo alteración en los asientos de los diputados de Ciudadanos, PP y Vox, con críticas al hecho. También algunos diputados de estos partidos realizaron el juramento de una manera muy particular, que ya conocen.


Todo lo sucedido en el Congreso estaba perfectamente premeditado. Los diputados independentistas querían montar el número para tener protagonismo en los medios de comunicación, como lo tuvieron. Los otros, habían escrito un guion que cumplieron al dedillo. Lo cierto es que el lamentable espectáculo estaba servido, para vergüenza de los ciudadanos que han votado a unos y a otros.


El Congreso se ha convertido en un circo, cuyos leones se han quedado vigilando la puerta del mismo. Los payasos no hacen reír, dan pena y rabia. El mago, por arte de magia, hace desaparecer la Constitución delante de todos, sin que nadie lo remedie... "La democracia es el arte y la ciencia de dirigir el circo desde la jaula de los monos", afirmaba H.L. Mencken.


El fondo de las cosas es importante, las formas también. Las reglas están para cumplirlas y modificarlas cuando toque hacerlo, es lógico que eso sea así, pero cuando el respeto se ha marchado al chiringuito de la playa más cercana, las cosas no funcionan. No es necesario que sus señorías masculinas vayan con corbata, pero ir con camisetas no me parece correcto, lo mismo que las féminas utilicen camisetas en su indumentaria, no. ¿Qué pasaría si los ujieres, fueran con camisetas, los mossos en chándal, o en pantalón corto? Hay unas mínimas normas de respeto que se deberían mantener. La institución es un lugar de acatamiento por lo que representa. Los numeritos se montan en la calle, o en sus casas.


Todos los grupos políticos que forman parte del Congreso deberían llegar a un acuerdo para que las cosas cambien. Tensión, discusión, diferencias, sí, espectáculos bochornosos, no. Está en juego la propia democracia. El respeto no está reñido con la discrepancia. Hay que dar ejemplo.


Por cierto, debería estar prohibido que sus señorías llevaran los teléfonos en el hemiciclo, dan una imagen nada ejemplarizante. Verlos como en lugar de estar escuchando a los oradores en la tribuna , están como locos dándole a las teclas como si la vida les fuera en ello. Decía Goethe que "El comportamiento es un espejo en el que cada uno muestra su imagen."



Artículo original publicado en catalunyapress.es

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