miércoles, 19 de junio de 2019 21:20
Editorial

LO HAN VUELTO A HACER: ¡JODER, QUÉ TROPA!

Manuel Fernando González Iglesias
Manuel Fernando González Iglesias

A Coruña, 1952

Que PSOE, PP y Ciudadanos hayan aceptado la recomendación jurídica de los letrados del Congreso votando juntos para inhabilitar a los presos del Procés según señala claramente el reglamento de la Cámara, sitúa a los principales protagonistas del momento político dentro de la normalidad que Sus Señorías deben a sus electores.


La disensión de Podemos, votando en contra de sus socios sociatas, también entra dentro de la estrategia de partido del matrimonio Montero-Iglesias que tienen claro a que paraíso venezolano quieren llevarnos y el porqué de su buenismo independentista. Su forma de entender el Estado, que no es mayoritaria, lastrará sin duda su pretendido pacto con los socialistas, que no irá a ninguna parte o acabará muy mal si Pedro Sánchez persiste en fiarse de unos compañeros de viaje tan poco fiables.


Lo han vuelto a hacer, o sea, que han vuelto a dejar sin escalera a los del PSOE, y menos mal que estos -esta vez sí- han tenido cintura y, aguantando la bronca de los naranjitos y peperos, rectificando sobre la marcha su primera decisión, para acabar aplicando aquel buen consejo militar de que una retirada a tiempo es siempre una victoria. No obstante, en la gatera, se han dejado medio rabo y un buen puñado de pelos electorales.


El mal sabor de boca de los de la calle Ferraz podría expresarlo muy bien, si viviera, el pícaro Romanones, que estoy seguro volvería a explayarse con su histórica frase de fallido Académico cuando dijo aquello de ‘¡Joder, qué tropa!’ al conocer los votos de los pelotas que le habían prometido el sillón en la Academia y que, al darse la vuelta, habían hecho todo lo contrario.


Este no es exactamente el caso, pero PODEMOS acaba de pegarse un tiro en el pie que acaba de darle una patada en el culo parlamentario a los socialistas. Si estos no lo tienen así de claro, la legislatura que acaba de comenzar tan mal acabará convirtiéndose en un sin vivir legislativo que, como consecuencia lógica, nos llevará a una nueva convocatoria electoral. 


El populismo -al que le da igual tanto insultar al mecenas de Zara que pone millones contra el cáncer, como dejar en evidencia a quienes le acaban de regalar imprudentemente la llave de la mayoría de la mesa del Congreso- busca "la ruptura constitucional" que nos enfrente a todos los españoles.


Sánchez, ¡cuidado con Pablo, Pablito, Pablete...! no solo es un abrazafarolas político, sino algo mucho más peligroso: un activista anticonstitucional. Y eso, encarna un riesgo social muy grave.


Artículo publicado en catalunyapress.es

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