viernes, 3 de abril de 2020 19:05
Politica

El Gobierno vasco trabaja sobre la base de que "todo lo que sale del vertedero de Zaldibar está contaminado por amianto"

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El consejero de Medio Ambiente, Iñaki Arriola, visita alequipo que trabaja en el vertedero de Zaldibar

Cree que "se podía haber mejorado la comunicación y capacidad de intervención, más allá de la competencia de cada uno, con un mando único"

El consejero de Medio Ambiente, Planificación Territorial y Vivienda del Gobierno vasco, Iñaki Arriola, asegura que trabajan sobre la presunción de que "todo lo que sale del vertedero de Zalzibar está contaminado al mezclarse con el amianto" debido al deslizamiento de tierras.

En una entrevista concedida al diario 'El Correo', recogida por Europa Press, Arriola indica que en el vertedero que se derrumbó el pasado 6 de febrero, "había varios depósitos de residuos con amianto". "Sabemos dónde estaban, pero con el deslizamiento es probable que se hayan mezclado y ésa es la presunción que tenemos que hacer", explica.

Sobre el plazo estimado para sacar los residuos del vertedero de Zaldibar, Arriola reconoce que "no va a ser corto", e indica que "se está hablando con los explotadores de vertederos vascos y con las empresas que generan los residuos" para buscar alternativas. Según dice, "probablemente será una solución mixta: usar los recintos abiertos en Euskadi y otros de fuera".

En relación al problema de los residuos industriales en Euskadi, el consejero destaca que "estamos orgullosos de nuestra actividad industrial, pero no podemos olvidar que genera unos residuos que tienen que ir a algún sitio" y "tenemos que trabajar para dar una segunda vida a esos residuos".

ECOTASA
En ese sentido, advierte que "llevar los residuos al vertedero no puede ser más barato que revalorizarlos", por lo que "habrá que pensar en ese tipo de cosas", como "una ecotasa a los vertidos y que el dinero que se recaude se pueda invertir en investigaciones medioambientales".

Tras asegurar que "nada" le dice que no tenga "el respaldo y la confianza" del lehendakari, Iñigo Urkullu, con el que "trabaja directamente" en la gestión de la crisis del vertedero, Arriola asegura que a los trabajadores que permanecen sepultados tras el derrumbe "se les seguirá buscando siempre".

En cuanto a las causas del derrumbe, Arriola dice que "hablar de las causas ahora, en plena emergencia, es especular y eso no es riguroso", aunque pide no dudar de que "las sabremos". En cualquier caso, recuerda que el día del desprendimiento el director técnico de la empresa propietaria del vertedero, Verter Recicling, dijo que "dos días antes aparecieron grietas", hechos que han trasladado a la Fiscalía. "En este desastre, cada uno tendrá que asumir sus responsabilidad, incluidas las personas que conforman la empresa".

En relación a su Departamento, el consejero precisa que los mecanismos de control aplicados al vertedero "son los que están previstos en la Ley estatal aprobada en 2016 y que está basada en parámetros europeos", por lo que "nosotros aplicamos la normativa". "Siempre que ocurre una desgracia como ésta, hay que repensar y reflexionar las cosas. Y si los mecanismos de control no fueron suficientes, habrá que modificar las normas", subraya.

Arriola cree que su Departamento no ha 'fallado en nada', y precisa que la labor de la Consejería de Medio Ambiente era "vigilar las cuestiones medioambientales, controlar el cumplimiento de la autorización ambiental integrada", pero "la estabilidad la tiene que garantizar la empresa". No obstante, considera que, tras lo sucedido en Zaldibar, "habría que intentar reforzar los controles y ver la fórmula más apropiada para hacerlo".

Sobre los protocolos aplicados tras el derrumbe y la coordinación de los distintos departamentos del Gobierno vasco e instituciones implicadas, Arriola dice que "se podía haber mejorado la comunicación, la capacidad de intervención más allá de la competencia de cada uno, un mando único con galones que tome el mando".

Según reconoce, "se buscó la coordinación pero siempre desde el punto de vista de lo que supone la competencia de cada uno", a la vez que dice no ver un 'componente político' al rechazo de la ayuda de la UME (Unidad Militar de Emergencias). "No creo que eso haya sido así. Quiero pensar que, si la necesitas de verdad, no se puede rechazar una ayuda", afirma, para remarcar que "no se trataba de meter allí a 500 personas, ni a 100, ni a 50", sino de "entrar sin peligro y Seguridad dijo que tenía capacidad con sus propios recursos".

Por otro lado, considera que ocho inspectores para controlar 16 vertederos y cerca de 400 empresas en Euskadi son "pocos", por lo que cree que "habría que ampliar la plantilla". "Son buenos técnicos, profesionales, pero es una plantilla corta", insiste.

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