jueves, 13 de agosto de 2020 21:49
Editorial

DEL BANCO, NO BANCO A LA EUROPA, NO EUROPA

Manuel Fernando González Iglesias
Manuel Fernando González Iglesias

A Coruña, 1952

Desde que en 1978 apareció en la España de “los corruptos y vagos españoles” el banco neerlandés ING que tiene su sede en la Antillas holandesas, y por ser más concretos en la Isla de Aruba, todo un paraíso fiscal al decir de los expertos, ha llovido mucho y mal en el panorama bancario europeo. El Banco que se ha anunciado como banco, no banco, en afortunado anuncio mediático, ha sobrevivido a las quejas de las entidades tradicionales que han visto como su negocio ha ido mermando porque su competidor, sin casi oficinas y empleados le robaba clientes a los que seducía contándoles una milonga de costes para que el cliente que sabia muy bien extraer de la falta de infraestructura en la que atención personal a ese mismo cliente brillaba por su ausencia. El cabreo de los entonces gestores de oficinas obligados en el día a día a pelear por cada ingreso y por cada cuenta, era tan patente, como el autismo de los nuevos bancarios en hacerse los tecnológicamente avanzados hasta reducir el trato personal al cero patatero.


Holanda





El no Banco, en el que el titular lo ponía todo, hasta el cursillo acelerado sobre las nuevas tecnologías que le era imprescindible para entender algo de aquel galimatías que acababa de nacer, ha sido el necesario origen de una forma de entender la economía en la Europa Comunitaria, que estos días se ha mostrado en toda su amplitud y ha cabreado al ochenta por ciento de los miembros de la Unión, que han descubierto que en tiempos de pandemia, hay cuatro países que solo son Europa para que ellos puedan “practicar” con total impunidad su impresentable economía especulativa, es decir: su Europa, la No Europa insolidaria, mientras los demás europeos mantenemos el espíritu fundacional de la Unión porque ahora toca rascarse el bolsillo para ayudar a miles y miles de europeos a los que un virus, que todavía nadie sabe de donde ha salido sigue matando a velocidad de vértigo y por ello arruinando la vida y la economía de la mayor parte de las grandes y pequeñas naciones de Europa.


El holandés Arf Rutte, y el trio Los panchos, formado por el sueco Stefan Löfven, la danesa Mette Fredriksen y el autríaco Sebastian Kurz han intentado por todos los medios a su alcance, hacernos sentir como ladrones de la caja común comunitaria, porque hemos puesto encima de la mesa la evidencia de una situación de emergencia en la que la Europa civilizada y solidaria se iba a la ruina sin el dinero de nuestro Banco Central. Destaco lo de nuestro, no se ponía en manos de los diferentes Gobiernos democráticos para salvar la economía comunitaria de una catástrofe.


Lo que los gobernantes de esa Misma Europa le han llegado a decir a ese cuarteto infame, forma y formará parte de nuestra historia común, en el futuro más próximo y lejano y servirá para que las generaciones venideras que sobrevivirán gracias al coraje de la mayoría de los Estados Unidos de Europa, no olviden a los cuatro reticentes o los frugales como sea han autodenominado, y les enseñen que su No Europa no es la Europa que la mayoría queremos para nuestra convivencia en común.


Del Banco, no Banco, ha devenido esa Europa, no Europa y ese invento que se lo queden los holandéses, suecos, daneses y autríacos. A nosotros, nos gusta más el comportamiento de la Alemania de Merkel o de la Francia de Macron a los que habrá que darles públicamente las gracias por su decidida y valerosa defensa de la Unión Europea.

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