lunes, 16 de mayo de 2022 10:48
Opinión

Más represión de los talibanes en Afganistán

Carmen P. Flores
Carmen P. Flores
Directora de Pressdigital

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Dicen que la cabra siempre tira al monte. Los talibanes son una banda de asesinos que escudándose en su particular lectura y aplicación de las leyes islámicas quieren someter por la fuerza y el miedo a la población afgana. Estos asesinos no han evolucionado, sino todo lo contrario, y son las cabras cuyo pastor no las controla y campan a sus anchas. Los talibanes tienen dentro de su estructura, como grupo tribal que son, pequeñas células que actúan por su cuenta: es el caso de El ISIS-K un grupo de descerebrados que controlan los accesos al aeropuerto de de Kabul, que actúan con mano durísima contra sus compatriotas que quieren llegar para salir del país. Saben lo que les espera con los “señores de la guerra” que viven anclados en tiempos añejos y pocos deseables.


Si finalmente El ISIS-K cumple su amenaza de atacar el aeropuerto después de haber dado un ultimátum a las fuerzas norteamericanas y de otros países - que a finales de este mes tienen que salir de Afganistán- el conflicto se complica, mucho. Las dificultades para sacar del país a los afganos amenazados por colaborar con las fuerzas extranjeras están complicando la operación. Pero estos angelitos no se andan con bromas y quieren atacar a las fuerzas “enemigas”. Mientras la preocupación se acrecienta entre los distintos gobiernos que miran con inquietud si cumplen su amenaza.


Archivo - Arxiu - Milicians talibà en una imatge d'arxiu

Milicianos talibanes @ep


La Unión Europea busca más salidas negociadas, cosa casi imposible con estos kamikazes, mientras que el gobierno de Biden- por cierto ha bajado su popularidad con este conflicto- intenta controlar la situación que se le está escapando de las manos. Precisamente este martes se reúne telemáticamente el G-7 con los secretarios de la OTAN y la ONU, donde se podría aprobar la posibilidad de un reconocimiento oficial unificado o de renovar las sanciones para presionar a los talibanes y que así cumplan sus promesas de respetar los derechos de las mujeres y las relaciones internacionales. Una reunión a priori nada fácil pero donde tendrá que salir una decisión conjunta sino quieren que se visualicen sus discrepancias públicamente, que debilitarían su credibilidad.


Mientras esto sucede, los líderes talibanes “moderados” siguen con su programa de implementación a toda marcha de las leyes islámicas que tanto recortan los derechos de las mujeres, pero también de los hombres, y su persecución encarnizada de todos los que no piensan como ellos. Los periodistas extranjeros también están siendo víctimas de la intolerancia de los “señores” de la guerra que no están dispuestos a ceder ni un palmo del guión que han trazado. Les importa bien poco las opiniones que vienen del exterior. Ellos, con su negocio del opio tienen suficiente dinero para sobrevivir, amén de la gran cantidad de minerales aún sin explotar con que cuentan en sus tierras. De ellos son conscientes China y Rusia, que están ofreciéndose para colaborar con ellos y esperando la recompensa de poder explotar esos yacimientos que tanto dinero les puede reportar. Las personas que están sufriendo las acciones de los terroristas les importa bien poco, son numerosos a los que no les ponen cara. ¿Dejarán los países tirado al pueblo afgano?


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