miércoles, 3 de marzo de 2021 02:58
Opinión

LAS CLAVES DEL DIÁLOGO

Manuel Fernando González Iglesias
Manuel Fernando González Iglesias

A Coruña, 1952

Ahora mismo, son muchos los inconvenientes que impiden un pacto de gobierno a tres, a fin de que tengamos, antes de mayo, un nuevo Gobierno en España que desatasque la economía y devuelva a los mercados del dinero la tranquilidad perdida. No obstante, pese a los agoreros, existen posibilidades de que a unos y a otros se les aparezca el Espíritu de los Pactos de la Moncloa, que es el que otorga la sensatez política y el sosiego necesario para mirar al rival ideológico con menor saña y más valor añadido, como si la cosa tuviera, efectivamente, arreglo.


Uno de esos síntomas esperanzadores lo pone indiscutiblemente Podemos. No porque esta coalición haya evolucionado hacia una convergencia con socialistas o ciudadanos, sino porque su estructura interna está muy tocada con el lío Errejón-Iglesias, que ha afectado gravemente su aparato electoral en manos del primero y de su hombre de confianza Sergio Pascual expulsado de malas formas de la Secretaría de organización del colectivo podemista. Para entendernos; si, ahora mismo, Podemos se va a unas elecciones anticipadas, la formación de Pablo Iglesias no tiene capacidad para afrontarlas organizativamente, ya que necesita internamente de lo que Monedero ha definido como una refundación o reedición del pacto de Vistalegre para salir airosa.


Con semejante panorama interno y a la espera de que las aguas vuelvan a su cauce, el líder de Podemos debe intentar ganar el tiempo suficiente para aclarar el destino de su formación y sobre todo, llevarla hacia otro modelo más estable y seguro. Esa es una de las claves que explica el por qué y hasta el cómo podría llegarse a un acuerdo para la formación de un gobierno que deje fuera a Mariano Rajoy del poder.


Pero hay más. La otra pata del banco infumable para Ciudadanos y PSOE que tiene por nombre y apellidos "el derecho a decidir", se está ventilando desde hace varias semanas en Catalunya, donde Miquel Iceta --siempre Iceta-- y Xavier Domenech, el cerebro de En Comú Podem, conversan, larga y distendidamente, en el cómo encontrarle un camino a esa enorme piedra que supone convocar un referéndum y que no se rompa la unidad del Estado despertando al león dormido del nacionalismo español más beligerante y golpista.


Por lo que uno sabe, no van mal las conversaciones, en las que también está incluido otro tema muy importante, como es la entrada del PSC en el gobierno municipal de Barcelona, que explica la permisividad en los últimos tiempos de los sociatas a las salidas de madre de la alcaldesa Colau en temas como la prostitución, el lío de los hoteles y la gestión del agua metropolitana, que tienen muy cabreados a muchos y destacados empresarios que se preguntan de qué van los socialistas en esta nueva etapa de su historia política.


Si las dos cabezas pensantes de PSC y En Comú Podem se ponen de acuerdo y encuentran la "piedra filosofal del referéndum", en Madrid habrá pacto y aquí, como dicen nuestros mayores, después… gloria, viendo cómo se van al paro muchos "recomendados" de los partidos que habían encontrado refugio seguro en algunas "grandes empresas" catalanas tras salir de la política, cansadas éstas de tanto vaivén desagradecido de los dirigentes políticos. Veremos a un número significativo de damnificados protestando ante las sedes. Al tiempo.


¿Y qué más? Pues, por añadirles más sustancia, aquello que tanto nos cuentan en Madrid en los últimos meses, de que los ciudadanos no quieren otras elecciones y que pueden darles con la puerta en las narices a los que se muestran "incompetentes" para resolver un problema que sí han sabido arreglar en muchos municipios españoles los pobres concejales de pueblo, como por ejemplo esta semana pasada los de Molina de Segura en Murcia, donde una mujer socialista llega a la Alcaldía gracias al apoyo de Ciudadanos,Ganar MolinayPodemos. Así de simple y así de fácil, y además con el aplauso de la mayoría de los vecinos que han apoyado la idea sin que se cayera la torre del campanario. El alcalde popular que llevaba 21 años en el sillón lo ha dejado, que ya tocaba, y sus ocho compañeros de partido se han ido a la oposición. Ahora manda Doña Esther Clavero del POSE con los 15 votos de, repito por si en la Carrera de San Jerónimo no se han enterado, PSOE, Ciudadanos, Podemos y Ganar Molina. Así pactan las bases. Amén.


¿Qué pasa, que los molinenses son más inteligentes que sus jefes políticos de Madrid? Pues, por lo que parece, debe ser eso y no que los Sánchez, Iglesias, Rivera y Rajoy tengan un mandato numantino de sus votantes que les impida entenderse entre sí como afirman.


Así que, con este último dato en clave electoral les dejo en sus reflexiones, mientras nosotros vigilamos como se van desarrollando unos acontecimientos que apenas han comenzado a desarrollarse y que prometen grandes interpretaciones teatrales.


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