miércoles, 16 de octubre de 2019 09:18
Editorial

EL PAÍS DE LAS DELICIAS... FISCALES

Manuel Fernando González Iglesias
Manuel Fernando González Iglesias

A Coruña, 1952

Carceller 1


En este país en el que tenemos la propiedad del Jardín de las Delicias de El Bosco, somos capaces de presentar la realidad como si fuera la pintura del genial pintor de los antiguos Países Bajos que se expone en El Prado. Así, es posible que un Fiscal te denuncie por un delito fiscal de 73,32 millones de euros y no te metan en la cárcel durante 49 años, porque eres tan inmensamente rico que te puedes permitir pagar una multa de 90 millones de euros, que es lo que han decidido hacer Don Demetrio Carceller Arce, presidente de la cervecera Damm y su honorable padre Don Demetrio Carceller Coll.


O sea: que si tienes una gran fortuna te libras de la trena pagando un poco más de lo que deberías haber cotizado como empresario solvente y de honradez probada, algo que Hacienda y la Justicia deben valorar muchísimo, porque a mí y a cualquier ciudadano no nos pasa eso cuando nos toca cotizar, que es casi siempre.


Esta misma mañana, sin ir más lejos, he acompañado al contable de la empresa que administra este diario a la delegación que el Señor Montoro tiene en la barcelonesa Plaza Letamendi a cumplir con carácter de urgencia con la nueva normativa que se ha "inventado" el Gobierno en funciones sobre la llamada "firma electrónica", que hasta ahora era un servicio gratuito que te daba el Banco de España y del que solo te preocupabas para renovar cada dos años, que era cuando te avisaban, y que ahora, sin justificación de ninguna clase, te lo modifican para que pagues un nuevo impuesto, tu y todos los autónomos de España, además de las pequeñas y medianas empresas. ¿Se pueden Vds. imaginar cuanta pasta es eso? Como podrán suponer fácilmente leyendo la noticia de la familia Carceller a uno se le queda cara de pato a la orange a punto de ser devorado en una animada cena familiar.


Lo dicho, este es "el país de las delicias" que no el fantástico jardín que nos regaló el genial pintor ¿holandés? Lo que sigue a continuación, es muy fácil de entender. Me voy al bar y pido una Voll-Damm, que es de graduación para alemanes, en una eliminatoria de Champions, en el vano intento de olvidar mi triste papel de "pagafantas fiscal" y de paso, engordar la cuenta de resultados de la cervecera Damm para que esta familia de catalanes ilustres se siga riendo de Montoro y las leyes, sin que le pase absolutamente nada. Y, entonces, me paro cuando estoy ante la barra y el camarero me pregunta qué voy a tomar. Y…, mentalmente me contesto: ¿Por qué no me bebo una Estrella de Galicia o tal vez, una buena birra artesana y le jodo el margen empresarial a estos perlas?

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