sábado, 21 de septiembre de 2019 00:18
Editorial

EL PEOR DE LOS ESCENARIOS

Manuel Fernando González Iglesias
Manuel Fernando González Iglesias

A Coruña, 1952

Bandera estelaada


El Centre d’Estudis d’Opinió (CEO) de la Generalitat de Catalunya acaba de dejar en vía muerta el procés por el que tanto se pelean destacados políticos catalanes con bastantes más del Estado español.


Y si el organismo de la Generalitat publica estos datos, no lo hace sin que quien ocupa el sillón presidencial en la Plaça de Sant Jaume lo sepa de antemano. Es su derecho y por la tanto su privilegio democrático.


Sabido es también que, en toda encuesta, el gestor de la misma tiene la capacidad de moderar esos datos, bien a través de una hoja de ruta determinada --también llamada trabajo de campo-- o incluso "leyendo" adecuadamente las tabulaciones finales en uno u otro sentido, lo cual suele aportar décimas o quitarlas al resultado final.


Ello no quiere decir que eso sea un fraude, sino que los conocimientos técnicos del encuestador se pueden plasmar como las auditorias de las grandes empresas de diferentes formas. Por eso a algunas conocidas auditoras las han pillado con "las manos en la masa".


Si yo fuera independentista --que no lo soy-- diría, viendo los nuevos datos, que el procés goza de buena salud, pese a los desaforados ataques del Estado español llevados a cabo con saña destructiva a través del Tribunal Constitucional.


En cambio, si me declarara anti-independentista --que tampoco creo que lo llegaré a hacer-- pondría el énfasis en la caída o estancamiento de los que quieren sacar a Catalunya del mapa constitucional español.


Como lo mío es aquello tan gallego de "velas vir, deixalas pasar, e se te mexan, di que chove", pues sigo manteniendo la esperanza de que la inmensa zanja que nuestros políticos de aquí y de allá han levantado en la sociedad catalana, pueda cerrase indefinidamente, mediante algún tipo de acuerdo en el que ambas partes se sientan incómodas, o si Vds. lo prefieren, tengan una comodidad pactada.


La verdad es que a estas alturas del conflicto, no sé cómo se hace eso, pero lo que sí tengo claro es que el "torero barrera" ya no puede dilatar más su entrada en el ruedo para lidiar la res. No para matarla, y sí para ofrecernos un "forçado portugués" más acorde con los tiempos taurinos que corren .No se admiten en esta terna "toros embolados".


Si se vuelve a desaprovechar la circunstancia en la que estamos, a los que hemos mantenido la calma --que no la preocupación-- se nos va a obligar a elegir bando, una circunstancia indeseada y dramática, ya que cuando nos enfrentemos los unos con los otros podemos encontrarnos en el imaginario campo de batalla con hasta miembros de nuestra propia familia. Y ese, seguro que es el peor de los escenarios.

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