jueves, 19 de octubre de 2017 18:32
Opinión

El cuento de la lechera del Señor Draghi

Manuel Fernando González
Manuel Fernando González

A Coruña, 1952

Esta Europa en la que vivimos, o se ha vuelto loca de atar o, simplemente, se ha puesto una manta encima de la cabeza para no ver la realidad que la rodea y, lo que es peor, no prever el futuro que le espera a millones de sus ciudadanos en los próximos años.

Esta Europa en la que vivimos, o se ha vuelto loca de atar o, simplemente, se ha puesto una manta encima de la cabeza para no ver la realidad que la rodea y, lo que es peor, no prever el futuro que le espera a millones de sus ciudadanos en los próximos años.

Hoy Draghi ha decidido sacar de la máquina de fabricar papel sesenta mil millones de euros para entregarlos, este mismo mes, al mercado, que es como decir al Señor Incógnito, para que éste compre deuda a los gobiernos nacionales, active la economía y de paso, motive que el "mardito parné" llegue en forma de crédito a los pequeños empresarios y a las familias. Y todo eso, como decía en Febrero, y por supuesto, en los siguientes doce meses, hasta completar la mareante cifra del billón de euros. ¿Vds se lo creen? ¿si? Pues mi menda galega, no.

Si este procedimiento es el mismo que utilizaron las economías norteamericana , japonesa y hasta la británica pues, mal vamos, porque a las tres se las puede ver, hoy mismo, afectadas por tendencias desinflacionarias, cuando no directamente deflacionarias. Una opinión que también comparten los alemanes que están que trinan con su Cancillera por no oponerse a una medida, que según ellos, causa un daño irreparable a los ahorradores y hace aún más difícil crear ofertas de planes de pensiones privados.

Ya aunque en las bolsas lancen gritos a lo Cristiano Ronaldo por la satisfacción que les produce la decisión del capo del BCE y las eléctricas crean que la decisión les beneficia, aquí hay gato encerrado, ya que los defensores de la ortodoxia financiera no tragan porque creen que una política monetaria expansiva nos llevara irremediablemente hacia la inflación y la generación de burbujas especulativas, sin desmerecer la situación de los precios y del cuadro macroeconómico.

Claro, que aquí en España, eso no tiene la menor importancia, entretenidos como estamos en tirarnos los trastos a la cabeza en sucesivos procesos electorales, tras lo cuales, nos daremos cuenta, tarde eso sí, de que los ricos serán todavía más ricos, y que la inmensa mayoría de la pobre clase media vamos a tener que comer a la carta, la sota de oros para más inri, como ya hicieron las españolitas y los españolitos de la generación de los años cuarenta del siglo pasado, cuando encontrar trabajo y poder llevarse algo a la boca era más, una cuestión de Fe, que una realidad cotidiana. Entonces triunfaba el Auxilio Social y el estraperlo, y todos como el pacto de Mas y Junqueras era una unidad de destino en lo universal. De Itaca, entonces, solo hablaban los eruditos que se habían leído a Constantino Kavafis y esos, desgraciadamente, eran muy pocos.

Por cierto, el domingo comienza los griegos a escribir su propia historia y también algo de la nuestra. Ya les contaré.

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