domingo, 22 de octubre de 2017 10:32
Opinión

EL DOBLAJE

Rubén Olveira
Rubén Olveira

El doblaje al castellano de las películas en otra lengua comenzó en España cuando la 2ª República. Después de la guerra, los franquistas, siguiendo los pasos de su admirado Mussolini, se empeñaron en potenciar este medio de traducción del cine extranjero, en detrimento de las versiones subtituladas.

El doblaje al castellano de las películas en otra lengua comenzó en España cuando la 2ª República. Después de la guerra, los franquistas, siguiendo los pasos de su admirado Mussolini, se empeñaron en potenciar este medio de traducción del cine extranjero, en detrimento de las versiones subtituladas. Tal vez la razones fueran, por un lado, el poder manipular los guiones originales y dejarlos al antojo de la censura, para que nada de lo dicho en los filmes pudiera representar algo capaz de dañar la moralidad del nacional catolicismo. Así, en el film Mogambo, dirigido por John Ford, los adúlteros, en vez de ser dos extraños, son hermanos, mixtificación que trastorna la comprensión lógica del argumento. La explicación con la que se trataba de justificar el método, tanto en este país como en Italia y Alemania, era el mantenimiento de la pureza del idioma patrio contra la penetración de lenguajes foráneos.

Por esta razón, en 1938, Imperio Argentina tuvo que esforzarse en aprender el diálogo en alemán para la versión germana de Carmen la de Triana , dirigida por Florián Rey, y también, tuvo que cantar las canciones de la cinta en el mismo idioma. Este pasaje de la larga carrera de la cantante, fue utilizado como parte del argumento de la película "La niña de tus ojos", de Fernando Trueba, en la que destaca la actuación de Penélope Cruz.

Cada vez que en alguna entrevista le preguntaban a la Imperio por ese acontecimiento, ella sonreía con gesto irónico, recordando el rodaje de aquel film realizado en pleno auge del nazismo.

Se cree, que en los países donde no se utiliza el doblaje sino la versión original con subtítulos, sus habitantes poseen más facilidad para el aprendizaje de otros idiomas. No es sólo el timbre de la voz lo que importa. También importa el acento, la expresión y la sonoridad que hace de cada lengua algo singular ¿Se imagina el lector a Cantinflas doblado al húngaro? ¿O algún monólogo del genial Alberto Sordi expresado en inglés?

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