domingo, 20 de agosto de 2017 04:16
Opinión

Galicia no se merece esta tragedia

Manuel Fernando González
Manuel Fernando González

A Coruña, 1952

Como siempre pasa en estos casos, la culpa es un fallo humano. El conductor conducía un tren de alta velocidad a gran velocidad. Una frase que en si misma es un absurdo infumable, como también lo es que exista una curva que prohíbe viajar a mas de 80 por hora en un trazado de AVE.


De momento, porque es lo más fácil, todas las miradas se han dirigido hacia Francisco Javier Garzón al que una mano "amiga" le ha colocado sus comentarios en Facebook escritos en Marzo del 2012 en la primera pagina de todos los diarios, para que ahora, precisamente ahora, todos sepamos, incluso los familiares de las víctimas, que al conductor le gustaba ir más rápido que la Guardia Civil. Una broma que le ha dejado a los pies de los caballos de la opinión pública, que también se ha escandalizado cuando este hombre ha reconocido que circulaba a 190 Km /Hora. Pero claro, todo eso, e incluso un despiste suyo, desaparecen como por ensalmo, en el momento en que los ingenieros nos dicen que con el maldito ERTMS el tren se hubiera frenado, quisiera o no el conductor del mismo.


Es verdad, tendremos que esperar a que las investigaciones nos digan cosas realmente serias. Cuando acaben, y esperemos que ello sea pronto, sabremos además si también falló una rueda o una traviesa se salió de su sitio "espontáneamente". Incluso si la revisión que se le realizó al tren el día anterior fue tan concienzuda como exigen las normas o si, tal vez, se parece "un poco" a la que también sometieron los técnicos al avión de Spanair que se estrelló luego en Barajas. Incluso, un sesudo funcionario de Fomento revisará los papeles de la constructora, por si los dineros que se ahorraron en las expropiaciones de ese tramo hubieran sido mejor gastados construyendo una nueva estación para el AVE en Santiago, que transformara la curva de la muerte, que así se llamará a partir de ahora, en una recta de las que antes, en Galicia, solo existían a la entrada de Monforte en el incomparable valle de Lemos. Una variante presupuestaria que no aprovechara las viejas vías del ferrocarril y no nos ofreciera la chapuza técnica que es ahora mismo ese tramo maldito.


Galicia llora en silencio, una vez más, y maldice su mala suerte. Sus gentes, gallegos de lluvia y calma que escribió el poeta, se han volcado ayudando a las víctimas y ofreciendo al mundo esa imagen de solidaridad que solo un pueblo viejo y valeroso sabe mostrar en aquellas ocasiones en las que la historia les pone delante de una tragedia inesperada y horrible.


A mis paisanos nos les escucharan decir nunca "España nos roba" y eso que tienen muchos motivos para decirlo y una lista de agravios comparativos para hacerlo. Tantos años esperando al ferrocarril o a las autovías para que estas comunicaciones nos sacaran del secular aislamiento y con ello, de la miseria de la emigración, para que ahora, precisamente ahora, tengamos que soportar además el sambenito de haber sufrido el primer accidente del AVE en todo el estado, es algo tremendamente injusto y sobre todo, desesperante. Y lo que es mas grave: que en aras del progreso, el tren nos arrebate para siempre la vida de decenas de seres queridos que dejarán rotas familias enteras dejando la sensación de que la Negra Sombra rosaliana se ha adueñado de esta tierra sin que podamos evitarlo, hagamos lo que hagamos.


Y pensar que algunos, aquí, no hace tanto, se preguntaban señalando hacia el noroeste geográfico, por qué se construía un Ave en Galicia en lugar de gastarse el dinero en otros sitios "mas rentables" para su economía nacional?..

Manuel Fernando González

Editor y Director

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