Illa ante el desafío histórico: Catalunya busca evitar tres años consecutivos sin Presupuestos
El Govern prioriza aprobar las cuentas de 2026 para romper la racha de prórrogas. Las negociaciones con ERC y Comuns avanzan, pero sin un calendario definido.
El ejecutivo presidido por Salvador Illa se enfrenta a un reto que va más allá de la gestión económica: sacar adelante los Presupuestos de 2026 supone evitar, por primera vez, que Catalunya encadene tres años consecutivos con cuentas prorrogadas. Esta situación no solo tiene implicaciones financieras, sino también políticas y sociales, ya que condiciona la capacidad del Govern para planificar inversiones, proyectos sociales y políticas públicas a largo plazo.
En la última década, solo cuatro ejercicios —2017, 2020, 2022 y 2023— fueron aprobados a tiempo, mientras que en el resto de ocasiones se recurrió a prórrogas y suplementos de crédito. Esta tendencia refleja la dificultad de los gobiernos catalanes recientes para alcanzar consensos en el Parlament.
Antecedentes históricos: de Mas a Torra
La primera prórroga moderna se remonta a 2013, bajo el mandato de Artur Mas, cuando se aplazaron las cuentas de 2012. Mas, presidente entre 2010 y 2016, logró recuperar la normalidad presupuestaria gracias al apoyo de ERC, aprobando las cuentas de 2014 y 2015 a tiempo.
Anteriormente, las mayorías parlamentarias de los gobiernos de Jordi Pujol, Pasqual Maragall y José Montilla permitían cumplir con la Ley de Presupuestos anual, tal y como dicta el Estatut, lo que convertía la aprobación a tiempo en la norma durante décadas.
Dos años consecutivos sin cuentas: un precedente crítico
Con Carles Puigdemont (2016-2017) se repitió la prórroga. Tras ser investido el 12 de enero de 2016 y liderar Junts pel Sí, trabajó durante su primer año con las cuentas del ejercicio anterior. En 2017, con apoyo de la CUP, consiguió aprobar las cuentas, pero estas se mantuvieron prorrogadas hasta 2019 debido al referéndum del 1 de octubre y la aplicación del artículo 155.
De este modo, Catalunya vivió por primera vez dos años consecutivos sin Presupuestos, en 2018 y 2019. Posteriormente, durante la presidencia de Quim Torra (2018-2020), un gobierno de Junts y ERC solo logró aprobar las cuentas de 2020 con ayuda de los Comuns, en un año marcado por la irrupción de la pandemia de Covid-19.
Aragonès y los primeros logros
Tras la inhabilitación de Torra el 28 de septiembre de 2020, Pere Aragonès asumió la presidencia en funciones (2020-2021) y luego, tras ganar las elecciones de 2021, en coalición con Junts.
En 2021 prorrogó las cuentas de 2020, pero consiguió aprobar las de 2022 antes de que empezara el año, el 29 de diciembre de 2021. Esta fue la primera vez en la última década que Catalunya inició un ejercicio con Presupuestos vigentes, un hito que permitió cierta estabilidad económica y financiera.
Tras la salida de Junts del Govern, ERC pactó con PSC y Comuns las cuentas de 2023. La imposibilidad de alcanzar un acuerdo para 2024 llevó a elecciones que permitieron la llegada de Salvador Illa a la presidencia.
El Govern de Illa: desafíos y riesgos
Illa comenzó su mandato con cuentas prorrogadas que continuarán vigentes en 2025 al no lograr consensos parlamentarios. Catalunya, así, ha vuelto a encadenar dos años consecutivos con el mismo proyecto económico, utilizando tres suplementos de crédito para afrontar nuevas necesidades.
Uno de los principales retos del Govern es aprobar los primeros Presupuestos del presidente Illa. La portavoz y consellera de Territorio, Sílvia Paneque, señaló en rueda de prensa: "Los Presupuestos de 2026 son absolutamente prioritarios". Añadió que "en las próximas semanas comenzarán las conversaciones con ERC y Comuns", aunque aún "no hay un calendario determinado".
Consecuencias políticas y sociales
No aprobar los Presupuestos a tiempo tendría implicaciones inmediatas. Tres años consecutivos con cuentas prorrogadas debilitarían la percepción de eficacia del Govern, limitarían la ejecución de políticas públicas y afectarían la relación con municipios y administraciones locales.
Además, la dependencia de suplementos de crédito reduce la flexibilidad financiera y obliga a priorizar recursos ante emergencias o proyectos estratégicos, aumentando la presión sobre Illa para cerrar acuerdos sin dilaciones.
Comparativa con otras comunidades autónomas
A diferencia de Catalunya, varias comunidades autónomas del Estado han logrado aprobar sus Presupuestos de manera regular, lo que permite mayor estabilidad y planificación en inversión y servicios. Expertos señalan que esta irregularidad histórica en Catalunya refleja tensiones políticas internas y dificultades para alcanzar consensos en coaliciones complejas.
Perspectivas económicas y políticas
El resultado de las negociaciones determinará la capacidad del Govern de Illa para consolidar un proyecto económico sólido y garantizar estabilidad institucional. Analistas consideran que aprobar los Presupuestos de 2026 a tiempo podría ser un punto de inflexión en la política catalana, reforzando la credibilidad del ejecutivo y generando confianza en los mercados, mientras que otra prórroga podría aumentar la presión política sobre Illa y sus socios parlamentarios.
El escenario plantea un delicado equilibrio entre intereses partidarios y necesidades ciudadanas, con la urgencia de alcanzar acuerdos que aseguren estabilidad económica y continuidad de los servicios públicos.
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