La patronal del transporte por carretera Astic prevé un crecimiento moderado del sector en 2026
El alza de costes, la sobrerregulación y el déficit de conductores, principales retos del transporte por carretera
El transporte internacional por carretera afronta este año un entorno de incertidumbre generado principalmente por la subida de costes, la "sobrerregulación", la caída de la actividad y la falta de relevo de profesionales, de acuerdo con la Asociación del Transporte Internacional por Carretera (Astic), que prevé un crecimiento moderado del sector este año.
La organización ha destacado la "enorme incertidumbre" del entorno, derivado de la volatilidad de los precios de combustibles y energía, junto con el incremento de los precios de seguros, financiación, peajes, mantenimiento de los vehículos y costes sociales que presionan la rentabilidad de las compañías del sector.
Desde Astic, consideran "una buena noticia" la paralización de la Comisión Europea de la propuesta para imponer obligaciones de compra de vehículos de cero emisiones (ZEV) a las flotas corporativas, excluyendo finalmente a los vehículos pesados; así como la revisión de los objetivos climáticos de 2035, apostando por un enfoque más pragmático al incorporar el uso de combustibles renovables en la descarbonización del transporte por carretera.
A pesar de ello, la asociación ha destacado que la situación puede verse empañada por "la complejidad del planteamiento, la falta de verdadera neutralidad tecnológica y las limitaciones de la flexibilización".
La transición energética sigue siendo "un gran desafío para el sector", que debe adaptarse a medidas como los peajes ligados a las emisiones de CO2 o el ETS II (comercio de derechos de emisión para transporte por carretera y edificios), cuya entrada en vigor implicaría un sobrecoste para las empresas.
Por otro lado, Astic ha advertido de la falta de relevo generacional de las plantillas de conductores profesionales, considerando "insuficiente" la línea de ayudas lanzadas en febrero por el Ministerio de Transporte y Movilidad Sostenible, destinada a ofrecer hasta 3.000 euros a personas que quisieran obtener permisos de conducción de camiones y autobuses.
De acuerdo con la organización, la solución a esta problemática pasa por facilitar la incorporación de profesionales de terceros países, incluir esta profesión en el Catálogo de Ocupaciones de Difícil Cobertura del SEPE, revisar el modelo de formación e incentivar el empleo joven y femenino (que actualmente supone tan solo el 2% del sector).
Además, "el exceso de normas" y "la inseguridad jurídica" tienen un impacto negativo sobre las empresas, en particular, las grandes compañías, que afrontan una creciente carga normativa en áreas como medio ambiente, igualdad, fiscalidad, responsabilidad social corporativa y ciberseguridad, entre otras.
Por último, Astic ha valorado el documento de control de transporte en formato electrónico -obligatorio a partir de octubre de 2026-, que supone "un paso decisivo en la digitalización del sector", con potenciales beneficios en eficiencia, trazabilidad y reducción de cargas administrativas, advirtiendo, a su vez, de la necesidad de apoyo técnico y una adaptación progresiva para los operadores de menor tamaño.
Según el vicepresidente ejecutivo de Astic, Ramón Valdivia, la viabilidad del sector depende de la "seguridad jurídica y estabilidad regulatoria en un marco de colaboración, realismo y sentido común", lo que permitirá garantizar un transporte por carretera "sostenible, social, ambiental y económicamente".

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