Bruselas destina 50 millones al refuerzo de la observación marina para cubrir la falta de datos
La Comisión Europea destinará 50 millones de euros en los próximos dos años, a través de la nueva iniciativa 'OceanEye', a reforzar la recogida y el intercambio de datos marinos con el objetivo de cubrir las actuales lagunas de observación en aguas europeas y mejorar la capacidad de anticipar fenómenos extremos.
"Debemos actuar ahora con rapidez y determinación. La base de nuestro éxito es la ciencia", ha afirmado en la apertura de los 'European Ocean Days', el foro anual de la Comisión sobre política marítima europea, al defender que disponer de datos marinos precisos es clave para anticipar el impacto del cambio climático y prepararse ante fenómenos meteorológicos extremos.
El proyecto busca consolidar y ampliar la red internacional de sensores oceánicos ya existente --que incluye drones marinos, planeadores submarinos e incluso dispositivos instalados en fauna marina--, pero que, según señala, presenta "brechas" tanto en aguas europeas como a escala global. "Este tipo de monitorización no está disponible en todas partes", ha reconocido.
La iniciativa pretende transformar el actual sistema de cooperación voluntaria en un modelo más estructurado y con financiación estable a largo plazo. Para ello, la Comisión destinará 50 millones de euros, procedentes del programa 'Horizonte Europa', como primer impulso y promoverá una alianza internacional para asegurar contribuciones adicionales de Estados miembro y socios globales.
Además de ampliar la red de observación, 'OceanEye' integrará el denominado "Gemelo Digital del Océano", una plataforma informática que utiliza datos marinos para simular el comportamiento del mar y que, según ha explicado la presidenta, permite prever corrientes, patrones meteorológicos o incluso rutas migratorias de especies. La Comisión se ha comprometido a que este sistema esté plenamente operativo en 2030.
GOBERNANZA MARINA Y PACTO EUROPEO DE LOS OCÉANOS
La iniciativa se enmarca en la agenda europea de gobernanza marina, que incluye la ampliación de áreas marinas protegidas --actualmente en torno al 10 % del océano-- y avances como el Tratado de Alta Mar. La Comisión prevé además adoptar este año una futura Ley del Océano que dotará de un marco regulatorio específico a estas políticas.
El Ejecutivo comunitario presentó el pasado mes de junio el Pacto Europeo de los Océanos, una estrategia con la que la UE busca reforzar la protección del medio marino y consolidar una economía azul sostenible bajo un marco común de actuación.
En su lanzamiento, Von der Leyen avanzó una inversión de 1.000 millones de euros para financiar medio centenar de proyectos en todo el mundo vinculados a la conservación marina, la ciencia y la pesca sostenible, incluyendo iniciativas para regenerar ecosistemas costeros y proteger hábitats clave como manglares, corales y praderas marinas.
Un pacto en el que, según ha explicado el comisario europeo de Pesca y Océanos, Costa Kadis, la Comisión ya trabaja "a pleno rendimiento" para trasladar sus seis pilares estratégicos a actuaciones concretas que refuercen la protección ambiental, la competitividad del sector marítimo y el apoyo a las comunidades costeras.
Entre las iniciativas en curso, ha citado la revisión de la Directiva Marco sobre la Estrategia Marina para reforzar la respuesta a los retos ambientales, la evaluación de la Política Pesquera Común para determinar si sigue siendo adecuada a los objetivos económicos, sociales y medioambientales, y la elaboración de nuevas estrategias para puertos, industria marítima y regiones costeras.
Kadis ha subrayado que el conocimiento marino es "una necesidad para la soberanía y la autonomía de Europa", y ha defendido que reforzar las capacidades de observación y de investigación resulta clave no solo para la sostenibilidad, sino también para la seguridad y la competitividad de la UE.
El comisario ha destacado igualmente que el componente jurídico del Pacto será la futura Ley del Océano, destinada a coordinar y simplificar el marco normativo europeo en materia marítima, así como la creación de un consejo oceánico de alto nivel para supervisar su aplicación.

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