El petróleo Brent se desboca por encima de 91 dólares, con una subida del 26% en la semana
El precio del crudo de calidad Brent, de referencia para Europa, llegaba a cotizar este viernes en 91,84 dólares, el precio más alto desde abril de 2024, con una subida ligeramente de más del 7% respecto del cierre de ayer, lo que amplía a alrededor del 26% el encarecimiento acumulado desde el pasado viernes, antes del ataque de Estados Unidos e Israel a Irán, en su semana más alcista desde 2020.
De su lado, el coste de cada barril de petróleo West Texas Intermediate (WTI), de referencia para Estados Unidos, subía más de un 10% en la sesión para cotizar en un máximo intradía de 89,61 dólares, su mayor precio desde octubre de 2023, con una revalorización acumulada en la semana de alrededor del 30%.
La escalada de los precios de la energía refleja el agravamiento de la situación en Oriente Próximo tras el ataque de Israel y Estados Unidos a Irán y la amenaza de cierre del estrecho de Ormuz por parte del país persa, así como las advertencias de varios países del golfo Pérsico sobre el impacto de la guerra en las exportaciones energéticas y la economía mundial.
En este sentido, el ministro de Energía de Catar, Saad al-Kaabi, quien también es presidente y consejero delegado de QatarEnergy, ha advertido de que la guerra desatada en Oriente Próximo podría llevar a que todos los exportadores de energía de la región suspendan la producción en cuestión de semanas, lo que llevaría el precio del petróleo a 150 dólares por barril y podría "hundir las economías mundiales".
En declaraciones al diario británico 'Financial Times', Al-Kaabi sostiene que, incluso si la guerra terminara de inmediato, su país tardaría "semanas o meses" en normalizar el suministro y anticipa que todos los productores que no han declarado fuerza mayor lo harán "en los próximos días" si nada cambia. "Todos los exportadores de la región del Golfo tendrán que declarar fuerza mayor", advierte, ya que "si no lo hacen, en algún momento tendrán que afrontar la responsabilidad legal, y es su decisión".
Por su parte, el periódico 'The Wall Street Journal' informa hoy de que Kuwait ha comenzado a reducir la producción en algunos yacimientos petrolíferos tras quedarse sin espacio para almacenar más crudo, según indicaron fuentes conocedoras de la situación, añadiendo que el país estaría considerando limitar su capacidad de bombeo y refino a lo necesario para cubrir el consumo interno.
Además, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha anunciado este viernes que no habrá ningún acuerdo con Irán más allá de que el país persa se rinda sin ningún tipo de condiciones y acepte elegir un líder que satisfaga los deseos de Washington, replicando la estrategia aplicada previamente en Venezuela, pero que podría alejar la posibilidad de una solución inminente al conflicto.
"No habrá acuerdo con Irán, salvo una rendición incondicional y tras la elección de un gran líder aceptable (...) Hagamos a Irán grande de nuevo (MIGA)", ha proclamado Trump en redes sociales.
VUELCO EN EL MERCADO PETROLERO.
La Agencia Internacional de la Energía (AIE) ha asegurado que sigue de cerca la situación en la región, incluyendo las posibles consecuencias de cualquier interrupción prolongada del flujo energético a través del estrecho de Ormuz, señalando que, si bien las instalaciones de producción se han visto prácticamente indemnes de los ataques, la interrupción del flujo de petróleo a través del paso de Ormuz ha obligado a algunos operadores a iniciar el cierre de la producción.
En este sentido, recuerda que el mercado petrolero mundial ha registrado un superávit significativo desde principios de 2025 y antes de los ataques se preveía que la oferta mundial de crudo superaría con creces la demanda en 2026, aunque advierte de que "las interrupciones prolongadas del suministro podrían llevar al mercado a un déficit".
Los inventarios mundiales de petróleo observados aumentaron a más de 8.200 millones de barriles en 2025, su nivel más alto desde 2021. "Estas reservas proporcionan ahora un colchón de seguridad contra las interrupciones del suministro", añade.
De su lado, Estados Unidos ha tratado en las últimas horas de rebajar la tensión en los mercados con diversas medidas, incluyendo el anuncio de que permitirá la venta de petróleo ruso a la India durante 30 días, así como la posibilidad de recurrir a la reserva estratégica de petróleo (SPR), que actualmente se encuentra en 415 millones de barriles.
"Si el Gobierno estadounidense se sintiera cómodo reduciendo la SPR a los niveles previstos para 2023, podríamos esperar una liberación de alrededor de 68 millones de barriles", apuntan Warren Patterson y Ewa Manthey, analistas de ING.
PETRÓLEO A MÁS DE 100 DÓLARES.
Asimismo, diversos analistas internacionales especulan con que el precio del barril de petróleo podría superar ampliamente los 100 dólares si el acceso al estrecho de Ormuz se restringe durante cuatro a cinco semanas.
En esta línea, los expertos en materias primas de ING anticipan que tres meses de interrupción total "llevarían el petróleo por encima de los 100 dólares", mientras que desde Schroders advierten de que cada semana adicional de corte probablemente aumente la preocupación del mercado. "Un bloqueo más prolongado podría llevar los precios a niveles históricamente altos", añaden.
En este sentido, la gestora de inversiones pronostica que, si el conflicto se prolonga durante meses, los precios podrían superar los máximos históricos anteriores, hasta alcanzar entre los 150 y 200 dólares por barril.
Por su parte, el estratega de LBP Asset Management (AM) --compañía accionista de LFDE--, Xavier Chapard señala que el riesgo de una conmoción en la energía similar a la de 2022 "sigue pareciendo limitado, habida cuenta de los fundamentales favorables del mercado del petróleo antes de esta crisis y de los intereses políticos en juego".
EL ESTRECHO DE ORMUZ, PRINCIPAL ARTERIA PARA EL PETRÓLEO Y EL GAS
El estrecho de Ormuz es la principal ruta de transporte de petróleo y gas del mundo. Por aquí transita alrededor de uno de cada cinco barriles de petróleo, y cualquier interrupción en esta vía tiene un impacto inmediato sobre la economía mundial, según la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA, por sus siglas en inglés).
Tras el ataque de Estados Unidos e Israel sobre Irán, el estrecho de Ormuz se encuentra en el centro de atención de la economía global, y reaparece la pregunta de qué ocurriría si su cierre se prolongase en el tiempo.
En la práctica, Ormuz funciona como una puerta muy estrecha por la que debe pasar casi todo el petróleo y el gas que sale del golfo Pérsico hacia el resto del mundo, partiendo desde este punto las exportaciones de Arabia Saudí, Irak, Kuwait, Qatar, Emiratos Árabes Unidos e Irán, los grandes productores de la región. La mayoría de los volúmenes que transitan por el estrecho no dispone de rutas alternativas para salir de la región, según la EIA.
El estrecho de Ormuz, situado entre Omán e Irán, conecta el Golfo Pérsico con el Golfo de Omán y el Mar Arábigo.
El flujo de petróleo a través de este estrecho promedió 20 millones de barriles diarios en 2024, aproximadamente el 20% del consumo mundial de líquidos petrolíferos, según EIA.
Los flujos que cruzaron Ormuz en 2024 y en el primer trimestre de 2025 representaron más de una cuarta parte del comercio marítimo mundial de petróleo y alrededor de una quinta parte del consumo mundial de petróleo y productos derivados.
Además, aproximadamente una quinta parte del comercio mundial de gas natural licuado (GNL) también transitó por Ormuz en 2024, principalmente procedente de Qatar.

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