España y otros cuatro países piden a la UE blindar el sistema de comercio de emisiones
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, junto con los primeros ministros de Dinamarca, Finlandia, Portugal y Suecia, ha enviado una carta al presidente del Consejo Europeo, António Costa, en la que piden mantener la ambición climática de la Unión Europea y garantizar el cumplimiento de los objetivos de reducción de emisiones en vísperas de la próxima cumbre europea.
En la misiva, remitida también en copia a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, los cinco países subrayan la importancia de preservar los instrumentos que sustentan la política climática europea y alertan contra posibles retrocesos en un momento marcado por las tensiones geopolíticas y la volatilidad energética.
En particular, los firmantes ponen el foco en el sistema europeo de comercio de emisiones (ETS, por sus siglas en inglés), al que describen como "la piedra angular de la estrategia climática e industrial de Europa" y el más eficaz para reducir emisiones y orientar las inversiones hacia tecnologías limpias.
Según subrayan, este mecanismo, que no todos los Estados miembro defienden, ha demostrado durante más de dos décadas su capacidad para ofrecer señales de precio a largo plazo que movilicen inversión, modernicen los procesos productivos y aceleren el despliegue de nuevas tecnologías.
Los dirigentes recuerdan además que los ingresos procedentes de la subasta de derechos de emisión constituyen una fuente relevante de financiación para apoyar esta transformación, al tiempo que advierten de que mermar el sistema podría tener efectos negativos sobre la inversión y la modernización del tejido productivo.
"Los intentos de debilitar, suspender o restringir el ETS socavarían la confianza de los inversores, penalizarían a los pioneros, distorsionarían la igualdad de condiciones y ralentizarían la transformación de nuestras economías", advierten.
Los cinco países defienden asimismo avanzar de forma progresiva en la retirada de las asignaciones gratuitas de derechos de emisión para reforzar los incentivos a la reducción de emisiones en la industria y acelerar la modernización de los procesos productivos.
En la carta sostienen que esta eliminación gradual es "imprescindible" para garantizar que las empresas mantengan estímulos claros para transformar sus procesos productivos y avanzar en la transición climática.
En su opinión, este proceso debe combinarse con un mecanismo de ajuste en frontera por carbono (CBAM) eficaz que permita evitar la fuga de emisiones y preservar la igualdad de condiciones para las empresas europeas frente a competidores de terceros países.
Los dirigentes subrayan, no obstante, que podrían estudiarse ajustes técnicos destinados a reducir la volatilidad del mercado, aunque advierten de que estos cambios no deben "comprometer la integridad ni la previsibilidad del sistema".
REDUCCIÓN DE LA "DEPENDENCIA" DE COMBUSTIBLES FÓSILES
Por otro lado, recuerdan que la transición energética no responde únicamente a objetivos climáticos, sino también a la necesidad de reforzar la resiliencia económica y energética de Europa. "La limitada disponibilidad de recursos fósiles en Europa y nuestra exposición a presiones geopolíticas hacen de la reducción de su uso un imperativo económico", señalan.
En este sentido, sostienen que avanzar en la electrificación de la economía y en el despliegue de tecnologías limpias permitirá reducir vulnerabilidades externas, estabilizar los costes energéticos y fortalecer la autonomía estratégica de la Unión.
En la misiva, los líderes consideran que el próximo Consejo Europeo, previsto para los próximos 19 y 20 de marzo, representa una oportunidad clave para reafirmar el compromiso del bloque con la ambición climática y con los instrumentos que permiten avanzar en la transformación del modelo energético europeo.
En este sentido, confían en que las conclusiones de la cumbre contribuyan a consolidar "un marco climático y energético fuerte, previsible e integrado" que permita avanzar en la reducción de emisiones sin comprometer la competitividad de la economía europea.
PAÍSES BAJOS, LUXEMBURGO Y ESLOVENIA TAMBIÉN APOYAN EL ETS
A este bloque de países se han sumado otros tres Estados miembro --Países Bajos, Luxemburgo y Eslovenia-- para circular un documento técnico en el que defienden igualmente el papel central del sistema europeo de comercio de emisiones dentro de la política climática de la Unión.
En ese texto, los ocho países subrayan que el ETS constituye un instrumento clave para impulsar la transformación industrial europea y orientar las inversiones hacia tecnologías limpias, al proporcionar señales de precio del carbono claras y previsibles para el mercado.
Asimismo, advierten de que introducir cambios fundamentales en el sistema o cuestionar su funcionamiento supondría "un paso muy preocupante hacia atrás", ya que debilitaría las señales de precio que sustentan las decisiones de inversión y la estabilidad del mercado.
Los firmantes sostienen además que mantener un precio del carbono sólido es esencial para financiar la descarbonización de la industria europea, apoyar el despliegue de tecnologías limpias y reforzar la competitividad del bloque en el contexto de la transición energética global.

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