Von der Leyen aborda los "últimos detalles" del acuerdo comercial con Australia en su viaje a Canberra
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el comisario de Comercio, Maros Sefcovic, están ya en Australia para intentar cerrar en las próximas horas los "últimos detalles" que permitan anunciar un acuerdo de libre comercio que Canberra y Bruselas empezaron a negociar en 2018, pero descarriló en 2023 y fue reactivado para contrarrestar las tensiones con Estados Unidos o China.
"La presidenta está en Australia, en donde se reunirá con el primer ministro australiano, Anthony Albanese, esta noche --primera hora del martes en Canberra-- con el objetivo de cerrar los últimos detalles", ha indicado en una rueda de prensa en Bruselas el portavoz comunitario de Comercio, Olof Gill.
El Ejecutivo comunitario anunció ya la pasada semana el viaje de tres días que Von der Leyen y Sefcovic realizarían esta semana, con la vista puesta en concluir un pacto comercial que Europa ve clave para avanzar en el refuerzo de las relaciones con socios fiables frente a las tensiones comerciales con grandes economías como Estados Unidos y China.
Pese al optimismo con el que Bruselas afronta la recta final de las conversaciones, el portavoz ha querido advertir de que aún quedan cuestiones por resolver. "Como le gusta decir al comisario Sefcovic, el último tramo es el más difícil".
De salir adelante el acuerdo, ha dicho el portavoz, la Unión Europea espera ahorrar hasta 1.000 millones de euros al año en aranceles y que las importaciones de bienes europeos a Australia crezcan un 33%.
Según datos de la Comisión Europea, el acuerdo permitiría elevar cerca de un tercio el comercio de bienes y servicios entre la dos partes, que, en el caso de los bienes, sumó en 2024 49.000 millones de euros. No en vano, la UE es el tercer socio comercial para Australia, después de China y Japón, mientras que para los europeos el mercado australiano representa el vigésimo puesto como socio comercial.
RECTA FINAL
Ya hace una semana, en un mensaje difundido el pasado lunes en redes sociales, el comisario Sefcovic indicó haber hablado telefónicamente con el ministro de Comercio australiano, Don Farrell, para hacer balance de los "buenos avances" que se estaban dando en las negociaciones.
"Estamos trabajando duro para lograr un acuerdo mutuamente beneficioso. Avanzamos en la dirección correcta y estamos plenamente comprometidos con un resultado exitoso", expresó entonces Sefcovic.
También a comienzos de esa semana, Von der Leyen afirmó en una carta a los jefes de Estado y de Gobierno de la UE, enviada para preparar la cumbre europea del jueves en Bruselas, que las negociaciones para el pacto de libre comercial con Australia se encontraban en la "recta final" de cara a concluir un acuerdo.
"Marcará otro hito en la diversificación de las alianzas internacionales de Europa y en el fortalecimiento de nuestro compromiso estratégico a nivel mundial", defendió en la misiva la jefa del Ejecutivo comunitario.
Sobre el acuerdo en negociación, Von der Leyen indicó también que además de eliminar barreras comerciales, facilitará el acceso de la UE a materias primas esenciales --como el litio, el cobalto, tierras raras e hidrógeno-- y "reforzará la presencia" del bloque en una de las regiones económicas "más dinámicas del mundo".
En su comunicación a los líderes, la presidenta de la Comisión también aseguró que el acuerdo forma parte de una estrategia más amplia en la región indopacífica que "vincula el comercio, la inversión y el compromiso geopolítico" y mejora la capacidad de la Unión para "definir estándares globales" y garantizar cadenas de suministro con capacidad de resistencia.
La Unión Europea busca lograr un acuerdo en próximas fechas para sumar el pacto con Australia a otros logrados recientemente, como el firmado con Mercosur o el principio de acuerdo alcanzado con India, como parte de los esfuerzos de estrechar lazos comerciales con socios fiables, frente a la inestabilidad y tensiones con grandes potencias como Estados Unidos y China.
La Unión y Australia empezaron a negociar el acuerdo en 2018, pero las conversaciones descarrilaron en 2023 por las exigencias de Canberra a obtener un mayor acceso al mercado europeo para las exportaciones agroalimentarias australianas como el vacuno, ovino y azúcar.

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