El cierre del Estrecho de Ormuz podría disparar hasta un 200% los precios de los fertilizantes
Cultivos de invernadero como tomate, pimiento o pepino, podrían registrar subida de precio de hasta el 25%
El cierre del Estrecho de Ormuz, por donde transita un tercio de la urea mundial y el 45% del azufre global, podría disparar hasta un 200% los precios de los fertilizantes, según el análisis 'Impacto de la subida de precios de fertilizantes', realizado por la consultora Roland Roland Berger.
En concreto, el estudio, que se apoya en datos de CRU y Kpler, alerta de que la guerra de Irán y el consiguiente cierre del Estrecho de Ormuz pueden provocar una crisis potencialmente más grave que la vivida en 2021-2022 tras la pandemia y el inicio del conflicto de Ucrania en el sector agroalimentario europeo.
Así, la consultora advierte de que la interrupción del suministro amenaza con generar una subida significativa de costes en toda la cadena agroalimentaria, desde la producción agrícola hasta el precio final de frutas y verduras en el lineal del supermercado.
El informe confirma que las exportaciones diarias de fertilizantes a través del Estrecho de Ormuz se han desplomado desde niveles de 100-200 unidades diarias a prácticamente cero en cuestión de semanas y recuerda que por ese corredor marítimo transita aproximadamente un tercio de las exportaciones globales de urea -el fertilizante nitrogenado más utilizado del mundo- y el 45% de las exportaciones mundiales de azufre, materia prima esencial para la producción de fertilizantes fosfatados.
El mercado español de agroinsumos está valorado en aproximadamente 5.600 millones de euros a precios de agricultor en 2025, según se revela en el informe.
Así, el análisis prevé diferentes escenarios en función del tiempo que se prolongue la interrupción del tránsito en Ormuz. En un escenario de corta duración (1-3 meses), los fertilizantes podrían encarecerse entre un 30% y un 50%, mientras que en un escenario prolongado (más de seis meses) el incremento podría situarse entre el 150% y el 200%, superando los niveles alcanzados en la crisis anterior.
Otros segmentos, como los fitosanitarios o los productos biológicos, experimentarían aumentos más moderados, lo que refuerza su posicionamiento como alternativas más estables en entornos de alta volatilidad.
De esta forma, este encarecimiento se trasladará progresivamente al consumidor de forma desigual según el tipo de cultivo. Los cultivos de invernadero, como tomate, pimiento o pepino, especialmente intensivos en el uso de insumos, podrían registrar incrementos de entre el 15% y el 25%.
Otros productos como las hortalizas de hoja experimentarían subidas de entre el 12% y el 20%, mientras que categorías como el aceite de oliva, frutas frescas o cereales también se verán afectadas, aunque en menor medida. En el caso de los cereales, pese a su menor coste por hectárea, los reducidos márgenes del agricultor harán que el incremento se traslade prácticamente en su totalidad al precio final
Por otra parte, el impacto será especialmente intenso en los agricultores individuales, que representan la mayor parte del sector y operan con márgenes muy ajustados. Durante la crisis anterior, muchos productores redujeron el uso de insumos para contener costes, una estrategia que previsiblemente se repetirá, con el riesgo añadido de abandono de explotaciones pequeñas.
En paralelo, el mercado de distribución de agroinsumos -con más de 700 operadores en España y altamente fragmentado- experimentará una aceleración de su proceso de consolidación. Los grandes distribuidores, con mayor capacidad financiera, podrán anticiparse a la subida mediante acopio de inventario, mientras que los pequeños afrontarán una fuerte presión sobre márgenes y un mayor riesgo de impago.

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