El BCE defiende la reducción de comisiones a pequeños comercios con el euro digital
Piero Cipollone, miembro del Comité Ejecutivo del Banco Central Europeo (BCE), ha defendido que la puesta en marcha del euro digital permitirá suavizar la brecha existente entre las altas comisiones impuestas a los pequeños comerciantes por los pagos digitales y las grandes empresas, beneficiadas por las economías de escala.
Actualmente, la alta concentración del sistema de transacciones digitales en Europa, en el que operan en su mayoría compañías foráneas, provoca grandes diferencias entre las comisiones cobradas a pequeños comerciantes, que se enfrentan a tarifas entre tres y cuatro veces superiores, frente a las desembolsadas por los competidores más grandes.
Los proveedores de servicios de pago --como Visa o Mastercard-- poseen la capacidad de imponer precios debido a la falta de competencia y los comercios de menor tamaño tienen un margen limitado para negociar o cambiar de compañía que suministre estos servicios.
"En mayo de 2025, una coalición de importantes minoristas europeos escribió a tres comisarios europeos advirtiendo de que los sistemas internacionales habían hecho que sus tarifas fueran tan complejas y opacas que los comerciantes no pueden entender, y mucho menos cuestionar, lo que están pagando y por qué", ha expuesto Cipollone en un evento organizado por la Escuela de Economía de Estocolmo en Riga y Latvijas Banka.
Así, el euro digital busca frenar la discriminación económica a los pequeños comercios, ya que acabará con las comisiones de red y de procesamiento por las transacciones ejecutadas, mitigando los inconvenientes de la excesiva concentración del poder de mercado.
Entre 2018 y 2022, las comisiones netas por servicios de este tipo en la Unión Europea casi se duplicaron a pesar de los esfuerzos por regularlas. Las redes internacionales de tarjetas buscaron resquicios en la legislación y ampliaron aquellas comisiones que quedaban fuera, como las de red o de procesamiento.
Las transacciones en línea continúan conformándose como una de las opciones más demandadas, mientras los pagos en efectivo han caído del 68% de los pagos diarios en la zona del euro en 2019 al 40% en 2025, una disminución todavía más importante en los países bálticos que cuentan con una de las economías europeas más digitalizadas.
"En un mundo cada vez más fragmentado, la integridad e independencia de la infraestructura de pagos europea es una cuestión de soberanía monetaria. Para el Eurosistema, mantener esa soberanía es una responsabilidad fundamental. Y es el momento de actuar", ha concluido Cipollone.

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