Bosch impulsa el coche del futuro con IA capaz de anticiparse y decidir por el conductor
La compañía tecnológica Bosch ha dado un paso más en la transformación del automóvil al situar la inteligencia artificial agéntica en el centro de su estrategia de movilidad definida por software, con el objetivo de desarrollar vehículos capaces de anticiparse al conductor y tomar decisiones de forma autónoma.
Según ha informado la empresa, esta nueva generación de inteligencia artificial supone una evolución respecto a la IA tradicional y la generativa, al permitir que los sistemas no solo ejecuten órdenes, sino que comprendan objetivos complejos, los descompongan en tareas y actúen sin supervisión humana continua.
En el ámbito del automóvil, esta tecnología se traduce en 'cockpits' más inteligentes, capaces de analizar el contexto dentro del habitáculo, adaptarse al estilo de conducción y ofrecer funciones proactivas que mejoran la seguridad y la experiencia de usuario. A través de plataformas como AI Extension Platform, los vehículos pueden identificar situaciones en tiempo real y anticipar las necesidades del conductor antes incluso de que este las exprese.
"La IA generativa resuelve lo que se le pide, mientras que la IA agéntica es capaz de actuar con autonomía", ha explicado el CIO de Bosch España, Juan Antonio Relaño, lo que marca "un cambio de paradigma" en el desarrollo tecnológico aplicado a la movilidad ya que asegura que en el futuro el "no solo importará qué decide el algoritmo, sino por qué lo decide".
INVERSIÓN DE 2.500 MILLONES EN IA HASTA 2027
Como parte de su estrategia, Bosch invertirá más de 2.500 millones de euros en inteligencia artificial hasta 2027, reforzando el desarrollo de su centro especializado Bosch Center for Artificial Intelligence.
Asimismo, la empresa mantiene su compromiso con una IA responsable y explicable, destacando la importancia de que los sistemas no solo tomen decisiones, sino que también puedan justificar los motivos de las mismas.
En el área de movilidad, Bosch espera superar los 10.000 millones de euros en ventas en software, sensores y tecnologías avanzadas a mediados de la próxima década, consolidando su posición en un sector en plena transformación hacia vehículos cada vez más conectados, automatizados y personalizados.
En el ámbito industrial, Bosch ya emplea inteligencia artificial en más de 1.400 líneas de producción, donde los sistemas son capaces de anticipar desviaciones y adaptar procesos sin necesidad de detener la fabricación. Esta capacidad resulta especialmente relevante en un contexto marcado por la demanda de productos personalizados y tiradas de producción más cortas.
La compañía prevé que este modelo permita avanzar hacia fábricas más flexibles y dinámicas, en línea con las nuevas exigencias del mercado.

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