jueves, 16 de abril de 2026 14:08

Economía

La vivienda se consolida como uno de los principales focos de tensión macroeconómica, advierten los expertos

La economía española mantuvo en 2025 un crecimiento sólido, tras cerrar con un alza del Producto Interior Bruto (PIB) del 2,8%, aunque la vivienda se consolidó como uno de los principales focos de tensión macroeconómica por la insuficiente reacción de la oferta.
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Archivo - Varios billetes sujetos con pinzas.

La economía española mantuvo en 2025 un crecimiento sólido, tras cerrar con un alza del Producto Interior Bruto (PIB) del 2,8%, aunque la vivienda se consolidó como uno de los principales focos de tensión macroeconómica por la insuficiente reacción de la oferta.

Así se desprende de la nueva edición del 'Observatorio del Ciclo Económico en España', correspondiente al cuarto trimestre de 2025, publicada este jueves por Fundación Rafael del Pino, BBVA Research y Fedea.

De acuerdo con el informe, la economía española cerró 2025 con un crecimiento del PIB del 2,8%, manteniendo un tono expansivo sólido, aunque más moderado que en 2024. La demanda nacional fue el principal soporte de la actividad, con una aportación de 3,6 puntos porcentuales al crecimiento total.

El Observatorio muestra además que el PIB por persona en edad de trabajar se situó en el cuarto trimestre de 2025 0,5 puntos porcentuales por encima de su tendencia, lo que confirma la recuperación del crecimiento potencial histórico de la economía española, en el entorno del 1% anual.

En los últimos trimestres del año, el crecimiento del PIB por persona en edad de trabajar vino explicado fundamentalmente por perturbaciones de demanda: en el cuarto trimestre de 2025, los shocks de oferta restaron en torno a 2,1 puntos porcentuales al crecimiento interanual, frente a una contribución positiva de 2,6 puntos de la demanda agregada.

Entre los factores de oferta con efecto contractivo destacaron el capital residencial, con una aportación negativa de 1,3 puntos porcentuales, los márgenes de precios, la productividad total de los factores y la imposición sobre trabajo y capital.

Por el lado de la demanda, los shocks de consumo y demanda de vivienda fueron el principal motor del crecimiento del PIB por persona en edad de trabajaren el cuarto trimestre de 2025, con una contribución de 2,1 puntos, a los que se sumaron el crédito bancario, impulsado sobre todo por el crédito a empresas, y el gasto público. En sentido contrario, la política monetaria siguió ejerciendo un efecto contractivo.

LA TASA DE DESEMPLEO SE MANTUVO EN NIVELES RELATIVAMENTE BAJOS
El mercado laboral continuó beneficiándose de la fase expansiva del ciclo. La tasa de desempleo se mantuvo en niveles relativamente bajos en perspectiva histórica española y la tasa de vacantes siguió siendo elevada, aunque los datos más recientes apuntan más a una estabilización de las tensiones laborales que a una nueva aceleración. Al mismo tiempo, la participación salarial se mantuvo elevada, sin señales de deterioro del peso de las rentas del trabajo.

No obstante, los expertos han advertido de que uno de los principales focos de atención del informe fue el mercado de la vivienda.

El Observatorio señala que el precio relativo de la vivienda (respecto al deflactor del consumo) entró en 2025 en una nueva fase de intenso crecimiento, con tasas cercanas al 9%, tras la corrección posterior a la Gran Recesión.

"Este aumento se configuró como uno de los fenómenos macroeconómicos más relevantes del actual ciclo expansivo", han alertado los expertos.

DEMANDA ROBUSTA Y UNA OFERTA INSUFICIENTE DE VIVIENDA
El informe atribuye este encarecimiento a la combinación de una demanda robusta y una oferta insuficiente, con una diferencia importante respecto al ciclo previo a 2008: el principal cuello de botella se localiza en el capital residencial, mientras que el crédito no está actuando como factor de presión sobre el precio de la vivienda.

En este contexto, la inversión en vivienda por persona en edad de trabajar se mantuvo durante varios años por debajo del nivel prepandemia y solo lo superó ligeramente al final de 2025, lo que refuerza la idea de que una parte sustancial del ajuste debe venir por el lado de la oferta.

El Observatorio subraya asimismo que la demanda de vivienda en España sigue apoyándose en unos fundamentos financieros relativamente favorables, con una relación entre coste de la vivienda y renta disponible más contenida que en el tramo final del 'boom' anterior, y con un endeudamiento de los hogares inferior al promedio de la UE.

Sin embargo, la construcción residencial continúa siendo insuficiente para absorber la presión de la demanda, especialmente en un contexto de fuerte crecimiento de la población. Esto ayuda a explicar que, frente al leve descenso de los precios en la UE desde 2022, en España el precio de la vivienda haya crecido a un ritmo medio anual del 7,5% en el último trienio.

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