Berlín recorta a la mitad su previsión de crecimiento para Alemania en 2026, al 0,5%, por la guerra en Irán
El Gobierno de Alemania ha revisado drásticamente a la baja su previsión de crecimiento para la mayor economía europea en 2026 como consecuencia en gran medida del conflicto en Oriente Próximo y anticipa una expansión de solo el 0,5%, la mitad del 1% proyectado el pasado mes de enero por Berlín.
Asimismo, según ha desvelado este miércoles la ministra de Economía, Katherina Reiche, también se ha rebajado de forma significativa la previsión de crecimiento para 2027, cuando la economía germana crecerá un 0,9% en vez del 1,3% anticipado previamente.
En cuanto a los precios, el Gobierno alemán prevé ahora una tasa de inflación del 2,7% para 2026 y del 2,8% el próximo año.
En su revisión del cuadro macroeconómico, Berlín reconoce que la situación económica actual "es menos favorable de lo esperado a principios de año" como consecuencia del conflicto en Oriente Próximo y el cierre de facto del estrecho de Ormuz, que están provocando escasez y un aumento de los precios de la energía y otras materias primas, lo que afecta a las empresas y a los hogares en Alemania.
A pesar de la consiguiente pérdida de poder adquisitivo, el Gobierno alemán destaca que el consumo privado sigue siendo un pilar de la economía alemana, y la demanda interna continúa impulsando su recuperación, además del impulso a la inversión relacionado con los incentivos fiscales y los contratos gubernamentales, especialmente en infraestructura y defensa.
Sin embargo, las exportaciones de Alemania siguen "débiles" ante el impacto de los aranceles y otras medidas proteccionistas, que deterioran la situación del comercio internacional, junto con la incertidumbre de la guerra de Irán, además de la menor competitividad germana.
"La recuperación económica prevista para este año se ve nuevamente obstaculizada por las perturbaciones geopolíticas externas", ha declarado en rueda de prensa Reiche, señalando que la guerra en Irán está disparando los precios de la energía y las materias primas. "Esto supone una carga para los hogares y aumenta los costes para la economía alemana", ha advertido.
No obstante, la ministra de Economía de Alemania ha señalado que, tras dos años consecutivos en recesión y el mínimo crecimiento del 0,2% en 2025, la economía del país "se encuentra en una leve recuperación, aunque los obstáculos se han intensificado".
"La crisis no debe distraernos de lo que tenemos que hacer", ha defendido Reiche en referencia a la necesidad de acometer reformas estructurales para impulsar la competitividad de Alemania, cuyo crecimiento potencial "es demasiado bajo", mientras que los efectos demográficos "se hacen cada vez más evidentes".
De este modo, si bien ha expresado su deseo de que esta crisis termine pronto y que los precios de la energía vuelvan a la normalidad, ha advertido de que Alemania debe afrontar sus desventajas estructurales. "Tenemos que aprovechar el tiempo hasta las vacaciones de verano para sentar las bases necesarias para poder recuperar una economía sólida", ha apostillado.
El recorte de previsiones del Gobierno de Alemania se suma a la drástica rebaja de las expectativas de crecimiento de los principales institutos germanos de previsión económica, que a principios de abril recortaron también sus pronósticos de crecimiento para 2026 y 2027.
De este modo, los cinco principales institutos germanos (IFO de Munich, DIW de Berlín, IfW de Kiel, IWH de Halle y RWI de Essen) ahora anticipan que el PIB de Alemania crecerá este año un 0,6%, un ritmo muy inferior al 1,3% del pronóstico publicado el pasado otoño, mientras que, en 2027, el crecimiento ganará algo de impulso, con una expansión del 0,9%, también por debajo de la previsión anterior, que apuntaba al 1,4%.
En cuanto a los precios, las nuevas proyecciones tras el estallido del conflicto en Oriente Próximo contemplan que el IPC llegará a subir hasta el 2,9% en el segundo trimestre de 2026, mermando el poder adquisitivo de los hogares, anticipando que los precios de la energía volverán a bajar gradualmente, aunque se mantendrán más altos que antes de la guerra durante un largo periodo.
De tal manera, se prevé que la tasa de inflación de Alemania promedie el 2,8% en 2026 y el 2,9% en 2027, lo que supone una revisión al alza en comparación con la previsión de otoño de cuatro y cinco décimas, respectivamente.

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