Estrellas Michelin homenajean a la gastronomía española a través del Toro de Osborne
El Toro de Osborne, un icono nacional que cuenta actualmente con 92 vallas repartidas por toda España
La experiencia gastronómica 'Saborea Osborne. Noches de bodega', que celebra su cuarta edición, rendirá homenaje al Toro de Osborne, que conmemora su 70 aniversario, con platos con sello Michelin con el que se homenajea la historia de la gastronomía española y el talento nacional en siete propuestas gastronómicas.
En concreto, en esta edición la propuesta contará con los tres estrellas Michelin Nacho Manzano, Pedro Subijana y Ángel León, a los que se unen Begoña Rodrigo, Rodrigo de la Calle, Carlos Casillas y José Pizarro, encargados de recrear un plato con el que se rinde homenaje a la amplia gastronomía española.
Este año la experiencia se vivirá en los jardines de la Bodega de Mora, ubicada en El Puerto de Santa María (Cádiz) bajo el lema 'Saborea Osborne. 7 décadas, 7 bocados', que se podrá disfrutar todos los miércoles, jueves y viernes de agosto y estará amenizada con música en directo e irá acompañada de un maridaje con una selección de vinos de Jerez de Osborne y los vinos de Rioja de Bodegas Montecillo.
De esta forma, la propuesta arranca con el plato de José Pizarro, embajador internacional de la gastronomía española y uno de los chefs españoles más influyentes en Reino Unido, que propone las alcachofas con jamón y yema de huevo, mientras que el 'Chef del Mar' sorprende con su 'escabeche de higuera con plancton' y Carlos Casillas, una de las jóvenes promesas de la cocina española, llega con la tortilla de txaka, un guiño a los pintxos en Donosti.
Mientras que el veterano cocinero vasco Pedro Subijana lleva a tierras gaditanas uno de los platos icónicos de Akelarre como son los 'salmonetes con fusili de salsas y escabeche de plancton', mientras que la valenciana Begoña Rodrigo elabora su 'paella valenciana', uno de los platos más icónicos de la gastronoamía nacional, y Nacho Manzano apuesta por una 'presa, mantequilla y encurtidos', cerrando el menú el madrileño Rodrigo de la Calle con su 'pannacotta de melón y albaricoque', un postre que respira verano.
70 AÑOS DE UN ICONO ESPAÑOL
De esta forma, Osborne sigue celebrando el 70 aniversario del Toro de Osborne, una de las creaciones publicitarias españolas más emblemáticas, que ha trascendido sus limitaciones para integrarse plenamente en el paisaje español y en la memoria colectiva.
Originalmente ideado como un encargo publicitario para promocionar el Brandy Veterano, se ha transformado, siete décadas después, en un icono de identidad cultural y un hito tanto artístico como publicitario y que ha sido reconocido como marca renombrada del país.
La historia de este emblema arrancó en la década de los 50, cuando Osborne encargó a la agencia publicitaria Azor el diseño de una campaña que lograra destacar en la red de carreteras españolas. El proyecto fue encomendado al diseñador Manuel Prieto, quien propuso una solución innovadora para la época: la silueta negra de un toro, concebida para integrarse armónicamente con el entorno natural, evitando alterar la estética del paisaje.
De esta forma, en 1957 se levantó en la localidad madrileña de Cabanillas de la Sierra la primera de estas vallas. En sus inicios, la estructura estaba fabricada en madera y contaba con una altura de cuatro metros. Sin embargo, las exigencias de mantenimiento y los cambios en la legislación viaria impulsaron su evolución técnica.
Así, en 1961, la madera se sustituyó por chapa metálica, lo que permitió aumentar la altura a siete metros. Posteriormente, la entrada en vigor de nuevas normativas obligó a alejar la publicidad de los márgenes de las carreteras. Como respuesta a esta nueva regulación, Osborne tomó la decisión de duplicar el tamaño de la figura hasta alcanzar los 14 metros actuales, garantizando así que su inconfundible silueta siguiera siendo perfectamente visible para los conductores desde la distancia.
DESAFÍOS LEGALES Y RECONOCIMIENTO SOCIAL
Un icono que a lo largo de su trayectoria ha enfrentado importantes desafíos legales que pusieron a prueba su permanencia en el paisaje español. En 1988, la aprobación del Reglamento General de Carreteras prohibió cualquier tipo de publicidad visible desde las vías públicas, lo que amenazó con la retirada de todas estas esculturas.
Sin embargo, se produjo una movilización social liderada por ciudadanos, artistas e intelectuales que reclamaron su conservación como un bien cultural. Esta presión culminó en 1997, cuando el Tribunal Supremo dictó una sentencia histórica que indultó a la silueta por su innegable interés estético y cultural, permitiendo que las 92 vallas que existen hoy en España continúen formando parte de su horizonte.
Pero más allá de su valor institucional, publicitario y artístico, su trascendencia radica en su profundo arraigo en la cultura popular española, ya que en estas siete décadas se ha convertido en un compañero inseparable a lo largo de la vida de los españoles.
Tras 70 años, El Toro de Osborne continúa siendo, única y exclusivamente, propiedad del Grupo Osborne, protegida como obra artística, valla y marca registrada a nivel internacional. Como titular de estos derechos, la compañía mantiene una defensa activa y constante para salvaguardar su imagen y es la encargada de restaurar las vallas que han sufrido algún desperfecto y vela porque se mantengan siempre en perfecto estado.
En la actualidad, el legado del Toro se proyecta hacia el futuro a través de proyectos como 'Fuerza y Genio', una iniciativa impulsada por la propietaria de Cinco Jotas que conecta el legado del Toro con la creación contemporánea.

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