La aduana de Melilla sigue sin operar once meses después del anuncio oficial de su reapertura
El Gobierno melillense tacha el proceso de "tomadura de pelo" mientras el Ejecutivo central defiende los acuerdos con Marruecos
Once meses después de que España y Marruecos anunciaran oficialmente la reapertura de la aduana comercial de Melilla, el tránsito de mercancías continúa prácticamente paralizado. Así lo ha denunciado la Confederación de Empresarios de Melilla (CEME-CEOE), cuyo presidente, Enrique Alcoba, ha reconocido que "no se está produciendo ninguna transacción significativa" debido a la "falta de garantías jurídicas".
La situación se mantiene a las puertas de la XIII Reunión de Alto Nivel (RAN) entre España y Marruecos, que tendrá lugar el próximo martes 4 de diciembre en Madrid, donde se prevé que la cuestión fronteriza vuelva a ocupar un lugar central.
Según Alcoba, desde que se anunciara la reapertura del puesto aduanero el 15 de enero de 2025 --tras el cierre unilateral impuesto por Marruecos el 1 de agosto de 2018-- "no se ha producido una sola expedición comercial significativa". La actividad, ha añadido, tampoco se retomó tras la interrupción durante la Operación Paso del Estrecho el pasado julio: "La actividad continúa paralizada".
El presidente de la patronal asegura que el problema no es la falta de interés empresarial, sino las "condiciones restrictivas" impuestas, que limitan el tránsito de mercancías "a apenas un par de sectores, como el de los electrodomésticos". En su opinión, "el modelo aplicado no es una aduana comercial ni funciona así en ninguna parte de Europa ni del mundo".
"UNA TOMADURA DE PELO"
El Gobierno melillense, presidido por el PP, ha mantenido durante estos meses una postura crítica. El vicepresidente primero, Miguel Marín, ha vuelto a calificar el proceso como "una tomadura de pelo", y consideró insuficiente la entrada ocasional de "una o dos furgonetas con cuatro lavadoras viejas".
Marín ha subrayado que la ciudad sigue lejos de recuperar la situación anterior a agosto de 2018: "Ni es una aduana comercial ni es la vuelta a lo que teníamos". Asimismo, ha acusado al Ejecutivo central de permitir un intercambio desigual en la relación bilateral: "Si el Gobierno de España quiere dejarse tomar el pelo por Marruecos, allá ellos. Tendrán que explicar por qué entregan el Sáhara a cambio de estar peor que antes".
El Gobierno local exige la reapertura de la aduana "en las mismas condiciones" que antes del cierre y el desbloqueo del régimen de viajeros.
"LA ADUANA FUNCIONA COMO CUALQUIER OTRA"
La Delegación del Gobierno en Melilla sostiene lo contrario. En abril, tres meses después de la reapertura, la delegada Sabrina Moh afirmó que "el sector empresarial está haciendo uso" del puesto aduanero y que la frontera se encontraba "en un proceso de normalización". Moh defendió que "en la Aduana Comercial de Melilla se hacen las mismas gestiones que en cualquier otro punto del territorio" y recalcó que existe "una vía abierta para que las empresas utilicen el servicio cuando lo necesiten".
Durante los primeros meses del año, la Delegación del Gobierno celebró varios encuentros con empresarios para explicar el funcionamiento del puesto fronterizo y promover el flujo de mercancías.
En mayo, el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, destacó que por las aduanas de Ceuta y Melilla habían cruzado ya 3,5 toneladas de mercancías. El ministro situó estas cifras dentro de la "nueva etapa de normalización" abierta tras la carta del presidente Pedro Sánchez al rey Mohamed VI, en la que defendió el plan de autonomía marroquí para el Sáhara como "la base más seria, creíble y realista" para resolver el contencioso.
Albares subrayó que la reapertura de las aduanas forma parte del acuerdo político alcanzado en abril de 2022 y del objetivo de "normalizar plenamente la situación en la frontera, tanto para el paso de personas como de mercancías".
Con las posiciones enfrentadas entre el Gobierno central y el autonómico, y con el empresariado alertando del estancamiento, la próxima reunión de alto nivel entre ambos países se perfila como una cita clave para el futuro de la aduana. Mientras tanto, once meses después de su anunciada reapertura, el puesto comercial de Melilla continúa, en la práctica, sin operar.

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