Sánchez advierte en Múnich que el rearme nuclear es una “apuesta peligrosa” y urge un Ejército europeo real
El presidente del Gobierno interviene por primera vez en la Conferencia de Seguridad de Múnich y reclama a la OTAN frenar la carrera nuclear mientras refuerza la autonomía estratégica de Europa, defendiendo que “el rearme más necesario es el moral”.
En un escenario marcado por la tensión internacional y la redefinición del equilibrio transatlántico, el estreno de Pedro Sánchez en Múnich se convierte en un hito que proyecta a España como actor activo en la seguridad europea y global. La ciudad alemana alberga uno de los foros más influyentes del calendario diplomático y militar, donde los líderes de los principales países aliados analizan el futuro de la estabilidad y la cooperación entre Europa y Estados Unidos.
Un mensaje contundente sobre el rearme nuclear
Durante su intervención en la mesa redonda titulada “¿A la par? Fortaleciendo las bases de la seguridad transatlántica”, Sánchez deja clara su postura respecto al aumento de la disuasión nuclear y subraya que “el rearme más necesario en el mundo es el rearme moral”. El presidente advierte que el incremento de capacidades nucleares no solo es excesivamente costoso —ha cifrado en 11 millones de dólares por hora la operación de los sistemas más modernos— sino que implica riesgos técnicos y humanos que podrían acercar a la humanidad a un conflicto devastador.
“Un sistema que exige cero errores no es garantía, es una apuesta peligrosa”, recalca Sánchez, para añadir que la inteligencia artificial añade incertidumbre al panorama militar. En este contexto, el jefe del Ejecutivo español solicita “humildemente” que se frene cualquier nueva carrera armamentística que la Historia juzgará.
La urgencia de un Ejército europeo
El presidente español aprovecha la intervención para insistir en la necesidad de crear un Ejército europeo real y operativo, “no dentro de diez años, sino ahora”, que garantice la seguridad y soberanía del continente. Para Sánchez, la cooperación atlántica debe coexistir con la autonomía europea: la alianza con Estados Unidos no puede derivar en subordinación, sino en “una cooperación leal” entre socios en pie de igualdad.
En su exposición, Sánchez también apunta a la importancia de desarrollar capacidades industriales y tecnológicas propias en defensa, con el objetivo de fortalecer el pilar europeo dentro de la OTAN y reducir la dependencia externa. “Tenemos que invertir en valores de solidaridad, empatía y colaboración, porque el rearme que más se necesita en el mundo es un rearme moral”, asegura.
Gasto y coordinación: el enfoque español
El presidente subraya que España ha triplicado su gasto en defensa respecto al PIB y ha duplicado el número de efectivos desplegados en misiones internacionales de la OTAN, reafirmando que la prioridad no es solo cuánto se invierte, sino cómo se invierte conjuntamente con los aliados. “Centrarse más no solamente en cuánto se gasta, sino en gastar mejor juntos”, explica Sánchez, alertando sobre el riesgo de que aceptar el objetivo del 5% del PIB en Defensa impuesto por Estados Unidos aumente la dependencia del sector militar estadounidense.
En su análisis, Sánchez defiende la construcción de una Unión Europea más integrada y cohesionada, capaz de proyectar estabilidad y paz global. “Algunos ven en Estados Unidos el proyecto europeo como una amenaza, pero es uno de los mayores logros del siglo XX”, afirma, mientras insiste en la necesidad de profundizar el mercado interior y mantener acuerdos estratégicos, como el alcanzado con Mercosur, que consolidan la autonomía europea frente a los grandes actores globales.
Un foro estratégico con los principales líderes mundiales
La Conferencia de Seguridad de Múnich reúne a los principales responsables políticos y militares del planeta, incluyendo al secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio; al primer ministro británico, Keir Starmer; al secretario general de la OTAN, Mark Rutte; a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen; y al ministro de Exteriores chino, Wang Yi. En este marco, la intervención de Sánchez proyecta a España como un actor influyente en la redefinición de la seguridad transatlántica, equilibrando la cooperación con Estados Unidos y la consolidación de un liderazgo europeo autónomo.
La participación del presidente español simboliza un posicionamiento estratégico claro: España busca garantizar que Europa tenga voz propia en las decisiones de seguridad global y que la alianza transatlántica se mantenga, pero sobre bases de igualdad y responsabilidad compartida. La propuesta del Ejecutivo combina prudencia frente al rearme nuclear, refuerzo moral y consolidación de capacidades europeas, marcando un rumbo definido en el debate sobre la seguridad internacional.

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