El PSOE espera cortar la sangría electoral en las autonómicas de Castilla y León aunque asume que no podrá gobernar
Quieren volver a ser competitivos tras las debacles en Extremadura y Aragón, con la vista puesta ya en las próximas generales
El PSOE aspira a poner freno a la racha de malos resultados que ha cosechado en los últimos meses con hundimientos históricos en Extremadura y Aragón, en las próximas elecciones autonómicas en Castilla y León del 15 de marzo, aunque en el partido admiten la dificultad de poder gobernar.
La perspectiva que manejan en Ferraz es lograr un resultado ajustado con el Partido Popular y recuperar el porcentaje de voto --por los suelos después de dos elecciones consecutivas en la que han caído al peor registro histórico-- con el agravante de que se produjo en territorios en los que han gobernado durante décadas y en el caso de Extremadura, donde han sido hegemónicos.
El PSOE quiere, por tanto, volver a dar la sensación de que es competitivo y espera lograrlo en un territorio históricamente adverso, que suele decantarse por el voto conservador.
En Ferraz manejan incluso alguna encuesta que les sitúa como primera fuerza por encima del PP de Alfonso Fernández Mañueco, aunque nadie ve una posibilidad real sumar más que PP y Vox, que, casi con total seguridad, volverán a gobernar.
NO ES SUFICIENTE EL DESGASTE POR LOS INCENDIOS
La falta de un partido bisagra y la escasa potencia de la izquierda penaliza a los socialistas en esta comunidad, donde ya lograron ser primera fuerza en el año 2019, cuando el entonces líder de los socialistas Luis Tudanca (35 escaños) superó al PP de Mañueco (29) que sin embargo pudo gobernar tras alcanzar un acuerdo con Ciudadanos.
Otras fuentes socialistas admiten abiertamente la dificultad de conseguir un buen resultado a pesar de los puntos débiles que aprecian en el dirigente 'popular'. Mañueco salió tocado de la gestión de los incendios del pasado mes agosto que devastaron amplias zonas de la comunidad, especialmente en las provincias de León y Zamora.
En el partido creció la esperanza de que esta crisis pasase factura al PP, pero han pasado los meses y el desgaste de Mañueco, notable el pasado otoño, se ha ido disipando.
EL CIS PRONOSTICA EMPATE PP PSOE
Este mismo viernes el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) presidido por José Félix Tezanos publicó una encuesta preelectoral que deja un empate técnico entre PP, que sería primera fuerza con un 33,4% de los apoyos y el PSOE (33,2).
Según el CIS, las autonómicas de Castilla y León también cortarán la dinámica ascendente de Vox --tras los excelentes resultados en Extremadura y Aragón-- que pierde algo más de un punto respecto a las elecciones de hace cuatro años.
SÁNCHEZ YA MIRA A LAS GENERALES
Los socialistas han evitado hacer un análisis profundo de por qué están cayendo en las urnas y el presidente del Gobierno y líder del PSOE Pedro Sánchez se limitó a decir esta semana que sus votantes estaban en la abstención, pero volverían cuando tocase votar en las generales, previstas para 2027.
Fue el presidente de Castilla La Mancha, Emiliano García Page, el único dirigente abiertamente crítico con la dirección federal, quien manifestó esta semana la preocupación por que el desgaste del Gobierno Central perjudique a alcaldes y dirigentes autonómicos y pidió adelantar las generales. "Que se acabe hundiendo toda la infantería para que siga existiendo cuartel general", expresó.
Para Page "los proyectos políticos están por encima de los intereses personales" y una posible convocatoria de elecciones tiene que hacerse "primero pensando en España".
Sánchez no se da por aludido, rechaza que perjudique a sus candidatos e insiste en defender las políticas de su Gobierno como arma de campaña. De hecho este domingo hará su primera aparición en la precampaña con un acto junto al candidato Carlos Martínez en Ponferrada (León).

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