Europa abre un nuevo ciclo de inversión en infraestructuras ligadas a la defensa, según DWS
Cifra en 70.000 millones de euros el déficit de financiación para que la UE alcance sus metas de preparación y movilidad en defensa
DWS prevé que el giro de Europa hacia la defensa desencadene un ciclo plurianual de inversión en infraestructuras, apoyado en los mayores objetivos de gasto de la OTAN y en el enfoque de la Unión Europea en la resiliencia y la soberanía estratégica.
Según su informe "Infrastructure Strategic Outlook 2026", este movimiento puede canalizar capital hacia los sectores del transporte, la energía, el digital y el industrial, con especial protagonismo de los activos de doble uso.
En junio de 2025 los países de la OTAN (a excepción de España) acordaron elevar el gasto en defensa hasta el 3,5% del PIB para 2035 y destinar un 1,5% adicional a infraestructuras vinculadas a la defensa, la seguridad y la resiliencia.
DWS estima que, aunque el aumento del gasto militar directo ofrece oportunidades limitadas a los inversores en infraestructuras, el estímulo fiscal asociado impulsará el crecimiento económico y beneficiará a activos como redes de transporte y energía, ante el incremento de la producción de armas y equipos por parte de los grandes grupos europeos de defensa y su cadena de suministro.
La firma identifica el objetivo de gasto del 1,5% en resiliencia como el principal motor para nuevas transacciones en infraestructuras de transporte, energía, digitales e industriales.
En este contexto, prevé que los gobiernos prioricen la ampliación de capacidad y la mejora de la resiliencia de redes existentes frente a grandes proyectos de defensa totalmente nuevos, en línea con la apuesta de Bruselas por infraestructuras de doble uso que sirvan tanto a fines civiles como militares.
DWS recuerda que la actividad histórica del capital privado en defensa se ha concentrado en asociaciones público-privadas para la construcción de instalaciones como cuarteles y hangares, y que la base de inversores ha sido reducida por las restricciones sectoriales y la complejidad de la contratación pública.
No obstante, prevé que se amplíen los vínculos entre infraestructuras y objetivos de defensa, lo que abriría la puerta a que una gama más amplia de inversores participe en proyectos relacionados con la seguridad europea.
El informe cifra en 70.000 millones de euros el déficit de financiación para que la UE alcance sus metas de preparación y movilidad en defensa, lo que generaría espacio para que el capital privado contribuya a reforzar la resiliencia de infraestructuras estratégicas.
El Libro Blanco de la Movilidad de la UE de 2025 plantea crear marcos de financiación previsible a largo plazo que reduzcan el coste del capital privado y combina esta cofinanciación con modelos de concesión y APP, así como con reformas en normas transfronterizas y procedimientos aduaneros que mejorarían la rentabilidad de las infraestructuras logísticas.
DWS concluye que Europa entra en una nueva era en la que la preparación en defensa y la soberanía estratégica se sitúan en el centro de las prioridades en infraestructuras.
Aunque la fabricación de material militar tradicional queda fuera del foco del inversor en infraestructuras, el entorno de activos de doble uso, corredores transfronterizos, sistemas digitales seguros y redes energéticas resilientes configura un universo de oportunidades en expansión, siempre que el impulso político europeo y los nuevos instrumentos de financiación consoliden expectativas de inversión de capital a largo plazo.

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