Consuelo Ordóñez pide a Zapatero "respeto y reconomiento" a las víctimas de ETA y no "elogio a los verdugos"
Remarca que la legalidad "no equivale automáticamente a legitimidad democrática" y ve "cuestionable" la "calidad democrática" de EH Bildu
La presidenta del Colectivo de Víctimas del Terrorismo, Covite, Consuelo Ordóñez, ha criticado las palabras de José Luis Rodríguez Zapatero sobre la contribución a la paz de EH Bildu y ha considerado que "lo mínimo" que cabría esperar de un expresidente del Gobierno es "una actitud de prudencia, respeto y reconocimiento" hacia las víctimas de ETA y "no el elogio a nuestros verdugos". "No la invitación al olvido. No la indulgencia con quienes siguen sin deslegitimar el terror y sin siquiera ser capaces de decir que matar estuvo mal", ha remarcado.
En una misiva dirigida a Zapatero, Ordóñez se ha referido a las recientes declaraciones del expresidente en el Senado sobre EH Bildu, la convivencia en Euskadi y el "supuesto horizonte de olvido, perdón y reconciliación que, a su juicio, debería guiarnos como sociedad" y le ha recordado que "una convivencia pacífica y democrática no puede edificarse sobre el blanqueamiento de ETA, ni sobre la desmemoria de sus víctimas".
Tras señalar que Zapatero reivindica el derecho de la coalición soberanista a participar en las instituciones democráticas y el de sus votantes a "ver representadas sus ideas dentro de la legalidad", y elogia a "quienes, según sus palabras, contribuyeron a la paz desde posiciones antagónicas", la presidenta de Covite subraya que "quienes hemos sufrido directamente el terror de ETA no podemos aceptar ese apoyo moral en el que usted insiste, una y otra vez, en dar a Bildu".
"Será una formación legal, pero la legalidad no equivale automáticamente a legitimidad democrática. Y su calidad democrática sigue siendo, como mínimo, profundamente cuestionable mientras no condene y deslegitime de manera inequívoca la trayectoria criminal de ETA, no asuma la injusticia radical del terror ejercido durante décadas y mientras su prioridad siga girando en torno a la excarcelación de los presos de ETA, a los que califican de presos políticos", ha dicho.
En su opinión, reconocer su derecho a concurrir a las elecciones o a tener representación institucional "no puede implicar ignorar sus responsabilidades por haber dado amparo a ETA, ni renunciar a un juicio moral sobre su conducta presente".
Así, ha insistido en que "si hoy sigue siendo legítimo cuestionar su compromiso democrático es, sobre todo, porque son ellos mismos quienes exhiben que no existe una ruptura real con ese pasado: basta observar su estrategia, sus discursos y sus gestos; basta comprobar que Arnaldo Otegi sigue encarnando la simbiosis de ese espacio político con ETA".
"INDIGNO E INMORAL"
Por ello, subraya que "una cosa es reconocer derechos políticos dentro del marco legal; otra muy distinta es presentar a quienes no han roto de forma inequívoca con el legado criminal de ETA como ejemplo de compromiso democrático". "Esto último es indigno e inmoral", añade.
Consuelo Ordóñez apunta que el expresidente afirma que la sociedad vasca "es hoy un ejemplo de convivencia" y sostiene que "ojalá esa afirmación pudiera sostenerse sin matices". Tras reconocer que "ETA ya no asesina y que no vivimos bajo la amenaza diaria de los atentados", Ordóñez destaca que esa "es, sin duda, la mejor noticia de los últimos años y no hemos vivido un tiempo mejor".
Sin embargo, considera que "el legado de quienes ejercieron el terrorismo durante décadas sigue muy presente en el espacio público" de Euskadi y de Navarra, y que la libertad "sigue condicionada en demasiados ámbitos por los mismos sectores que durante años jalearon, justificaron o encubrieron a los terroristas".
La presidenta de Covite lamenta que "las calles siguen siendo, con demasiada frecuencia, un lugar de legitimación del terrorismo: homenajes a terroristas como si fueran héroes, mensajes de petición de impunidad por sus crímenes y una normalización política y social de quienes nunca han hecho una verdadera autocrítica del horror causado".
A su entender, "si hoy ETA ya no mata, y se puede hablar de paz y convivencia, es en gran medida porque las víctimas no respondimos a la violencia con más violencia". En ese sentido, incide en que su renuncia a la venganza "evitó que el terrorismo derivara en un conflicto, y nuestra defensa del Estado de derecho sostuvo la convivencia incluso en los años en los que convivíamos, en las mismas calles, con quienes querían asesinarnos o habían asesinado a nuestros familiares".
"Nuestro país tiene una deuda infinita con las víctimas, que hemos sido -y seguimos siendo- los principales referentes de paz y convivencia. Y es en cómo se ha producido el final del terrorismo y cuáles han sido sus consecuencias, donde su responsabilidad política e histórica resulta ineludible", afirma.
Tras reiterar que las consecuencias del final de ETA negociado "las están pagando las víctimas", opina que "una sociedad democrática no debería conformarse con el cese de los asesinatos: también debe preguntarse a qué precio se produjo ese final".
IMPUNIDAD
Ordóñez recuerda a Zapatero cómo, con su llegada al Gobierno en el año 2004, "se optó por negociar con la propia ETA las condiciones de su final". "Esa negociación tuvo un guion, unas cesiones y una hoja de ruta que que quedó reflejada en el Acuerdo de Gernika de 2010 y, más tarde, con el Gobierno posterior al suyo, se terminó consolidando un final de ETA en el que las víctimas hemos soportado el coste de una paz construida sobre altas dosis de impunidad", critica.
Por ello, asegura que "cuando se proclama la victoria de la democracia sobre ETA, ese relato es, como mínimo, incompleto y profundamente injusto con quienes cargamos con las consecuencias". En esa línea, se refiere a la "legalización de sus brazos políticos, hoy representados por EH Bildu" y a la "escenificación de un final sin vencedores ni vencidos que, lejos de deslegitimar el terrorismo, ha facilitado su blanqueamiento".
"En un país democrático no son las organizaciones terroristas quienes protagonizan su propio final para sacar rédito propagandístico, con la correspondiente humillación a sus víctimas, sino que son las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado quienes deben hacerlo, deteniendo a sus miembros y poniéndolos a disposición judicial. ¿Quién ha visto esa operación policial? Nadie. Se nos hurtó la verdadera foto de la derrota de ETA", denuncia.
Asimismo, denuncia el "ataque frontal al derecho a la justicia" de las víctimas con la "consolidación de la impunidad: excarcelaciones fraudulentas de terroristas y decenas de prófugos de la justicia a los que no se ha detenido desde el cese definitivo de 2011, ni se va a detener, para que respondan por sus crímenes".
"Ese es el precio de este final de ETA negociado que estamos pagando las víctimas, mientras los ideólogos y responsables políticos de aquella maquinaria de terror hacen política con alfombra roja y reciben sus elogios, como si ETA no hubiera existido jamás", insiste.
Por todo ello, para la presidenta de Covite, "resulta especialmente hiriente" escucharle a Zapatero hablar de "olvido" y "alabar públicamente a Bildu, a quienes considera artífices de la paz", y, al mismo tiempo, "no haberle escuchado nunca una mínima palabra de agradecimiento y respeto hacia las víctimas de ETA".
A su juicio, "es una falta de consideración total hacia quienes hemos pagado el precio más alto del terrorismo de ETA, perdiendo a nuestros familiares o resultando heridos de por vida". "La convivencia democrática solo será sólida si se asienta sobre principios claros: la verdad de lo ocurrido, la memoria de quienes fueron asesinados, heridos y perseguidos, y la deslegitimación total del terrorismo. Todo lo que se aparte de ese camino no contribuirá a cerrar heridas, sino a reabrirlas", concluye.

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