jueves, 21 de mayo de 2026 09:39

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El Gobierno declara los once destacamentos penales del tren Madrid-Burgos como lugar de memoria democrática

Entre 1941 y 1955 unos 6.000 presos redimieron penas construyendo la línea ferroviaria, extrayendo piedra o perforando túneles
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Archivo - El ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres, visita el destacamento penal de Chozas de la Sierra, a 3 de enero de 2024, en Soto del Real, Madrid (España).

Entre 1941 y 1955 unos 6.000 presos redimieron penas construyendo la línea ferroviaria, extrayendo piedra o perforando túneles

El Gobierno ha declarado los destacamentos penales del tren Madrid-Burgos como lugar de memoria democrática argumentando su "significación histórica" por el empleo de mano de obra penada durante la construcción de la infraestructura en la época franquista y "los sufrimientos padecidos por las víctimas".

La resolución, publicada este jueves por el Boletín Oficial del Estado (BOE), recoge la realización y el desarrollo de las obras del ferrocarril directo de Madrid a Burgos que se concibió como un proyecto estatal en el siglo XX con la intención de reducir la distancia y los tiempos entre la capital y las provincias del norte de España.

Las mismas obras, explica el BOE, "estuvieron condicionadas por el contexto social y la evolución del país" a lo largo de más de cuarenta años y su construcción abarcó un extenso periodo de tiempo comprendido entre 1926 y 1968, año en el que la línea fue inaugurada.

Durante los años de la posguerra, la línea ferroviaria Madrid-Burgos utilizó para sus obras "el empleo sistemático de mano de obra penada, que se encontraba recluida en diversos destacamentos penales situados a lo largo de las secciones de construcción del ferrocarril".

En 1939, el Ministerio de Obras Públicas del régimen franquista decide retomar la terminación de las obras de la infraestructura que había quedado abandonada y, para ello, "se decidió utilizar mano de obra reclusa a través del sistema de Redención de Penas por el Trabajo del Patronato de la Merced con la finalidad de llevar a cabo obras de explanadas, construcción de túneles, viaductos, estaciones, apeaderos, muelles de mercancías y carreteras de enlace".

Los trabajadores habían sido detenidos y sentenciados por consejos de guerra a penas de muerte por 'adhesión a la rebelión', si bien a muchos de ellos, que fueron trasladados a los destacamentos penitenciarios, "se les dio la oportunidad de reducir sus condenas a través del trabajo forzado en las obras públicas del Estado".

ALREDEDOR DE 6.000 PRESOS
Fue el caso de muchos de los obreros que trabajaron en la construcción del ferrocarril Madrid-Burgos. Según explica el Gobierno, "entre 1941 y 1955 alrededor de 6.000 presos habían redimido sus penas en la construcción de esta línea ferroviaria". Los presos vivieron en destacamentos penitenciarios como Fuencarral, Colmenar Viejo, Chozas de la Sierra (Soto del Real), Miraflores de la Sierra, Bustarviejo, Valdemanco y Garganta de los Montes haciendo hasta un total de once.

Los presos trabajaban en las obras de mayor complejidad y peligrosidad, "como la extracción de piedra o la perforación de los túneles, en situaciones penosas ante la falta de elementos de protección". Además, los destacamentos penales construidos para albergar a estos obreros de mano de obra penada se levantaron con elementos "sumamente deficientes, a menudo construidos por ellos mismos, y sin las más mínimas condiciones de salubridad y habitabilidad".

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