miércoles, 17 de octubre de 2018 17:00
Editorial

ESPAÑA, UN PAÍS JUDICIALIZADO

Manuel Fernando González Iglesias
Manuel Fernando González Iglesias

A Coruña, 1952

Rajoy congreso


Cuando un país judicializa su política se exponen los dirigentes que lo promueven a resultados imprevisibles en su gobernabilidad. En ese sentido, muchos veíamos claro que, tras las críticas por parte del Ministro de Justicia a la sentencia vergonzosa y lamentable sobre el caso denominado 'La Manada', los jueces reaccionarían corporativamente ante el cabreo de las mujeres que se han lanzado a la calle, no solo porque un Ministro como Catalá haya dicho, por una vez, algo con cierto sentido, sino porque lo del Magistrado barbudo con su informe particular llenó el vaso de la ignominia machista.


Luego vino lo de la huelga para hacer caer al protegido de la Vicepresidenta, y ahora una nueva sentencia de la Gürtel, que atufa a venganza de los amigos del expulsado Garzón, sumada a la escandalosa declaración de M. Rajoy durante el Juicio y a que lo de Correa, Bárcenas, Crespo, Ana Mato, el alcalde albondiguilla etc. y etc., ya no se aguanta más y solo es la primera parte.


Algo hay que hacer, han dicho en el PSOE, que han meditado de un día para otro su decisión de presentar una moción de censura, con el riesgo que corren con lo de los ERES de la Junta de Andalucía, que es más que probable que les estalle en la cara en plena moción.


Un riesgo que asumen para no quedarse atrás en la lucha por evitar que Ciudadanos se quede con la mayoría del pastel del poder ejecutivo en España. A Pablo Iglesias ya le conviene el tomate que se va a armar, porque piensa él que la cosa tapará el escandalazo de la compra de su casa millonaria, lo cual no es escasa renta personal para el de la coleta, en unos momentos tan aciagos para su imagen pública y la de su inteligente esposa.


Ciudadanos ya le ha enseñado a su compañero Mariano cuál es su deseo: convocar elecciones. Un deseo que no creo que quiera ejecutar de forma inmediata el Partido Popular. Ante lo cual, Rivera y los suyos quedan aprisionados en un bucle, sobre todo si los independentistas apoyan al PSOE junto a Podemos. Aunque Pedro Sánchez no ganara este envite parlamentario -porque el PNV no quiere perder la bicoca de los Presupuestos- los daños colaterales a quien más perjudicarían es a la formación naranja, que les cae encima el boomerang de la maldición de la derecha y sobre todo, del electorado que está en pleno cambio en su intención de voto, que al final les puede castigar duramente en las elecciones que ahora solicita.


Si miramos hacia los países de nuestro entorno, la foto fija de lo que va a ser el Gobierno italiano, que tanto asusta a la Comisión Europea, es la imagen que más se nos asemeja como resultado final, tras una nuevas elecciones en España, con el agravante "exclusivo" de las consecuencias del ‘procés’ y sus derivadas judiciales -¡otra vez la Justicia!-, que van a traer una cola de consecuencias fácilmente imaginables: fragmentación del voto, ¿presos a la calle?, hasta un cambio constitucional muy severo.


Y mientras pasa todo esto, Mariano sigue aplicando aquel viejo refrán gallego de "velas vir, deixalas pasar, e si te mexan... di que chove”. Era uno de los dichos populares que más le gustaban a aquel político de la Transición tardo-franquista llamado Pío Cabanillas Gallas, que tenía una inteligencia natural de verdadero superdotado y que algunos llegamos a conocer. ¿Y esto cómo se cambia? Pues apareciendo casualmente en otro altillo como le ha pasado a Zaplana, alguno de los recibos que el condenado Bárcenas guarda celosamente y que hasta ahora no ha querido enseñar. ¿No les parece?



Artículo original publicado en catalunyapress.es

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