jueves, 20 de septiembre de 2018 22:46
Sociedad

Isabel Báthory, la condesa húngara que bebía sangre para ser joven

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Isabel Bu00e1thory


Nació en 1560, en Byrbathor, en Transilvania y pasó a la historia por ser la mujer más sádica jamás conocida.


'La Condesa Drácula', la 'Condesa Tigresa', un 'monstruo' son solo algunos de los apodos de Isabel Báthory (Erzsébet Báthory), la húngara , la húngara que bebió sangre de centenares de jóvenes para mantener su juventud.


Isabel formaba parte de una familia noble y poderosa en la región. Encerrada durante su infancia en el castillo de Ecsed, se cree que los casos de consanguinidad en la familia hicieron que creciese en un ambiente poco adcuado, lo que la llevó a tener diferentes trastornos.


Con 15 años se casó a la fuerza con un primo, el príncipe Ferenc Nadasdy, 11 años mayor que ella. Ferenc era conocido como el 'Caballero Negro', debido a que era implacable y violento en las batallas. Aunque pasaba largos períodos fuera dedicándose a la guerra, intercambia correspondencia con la condesa. El contenido de algunas de las misivas mostraba la naturaleza de la pareja: hablaban obre cuál era la mejor forma de castigar a los criados. Agresiones e incluso agujas debajo de las uñas eran parte de lo habitual en el castillo donde Isabel vivía.


La leyenda cuenta que Isabel estaba obsesionada con ser siempre joven. Para combatir el inevitable paso de los años, hay relatos que cuentan que habría matado a hasta 650 jóvenes de tierras próximas a donde vivía. Tenía cerca de 40 años (la esperanza de vida en aquella época era mucho menor). El placer sádico también cautivaba a la condesa estaba dispuesta a actos macabros para conseguir lo que quería.


Dedos cortados, puñales clavados en el cuerpo, todo para conseguir una cosa: sangre. Cuanto más se resistiesen las víctimas, más gozaba Isabel. Al final, se bañaba y bebía ese preciado líquido vital para no envejecer.


En una época en la que la igualdad y el respeto por la vida humana aún tenían mucho camino por recorrer, la condesa escogía a jóvenes campesinas y criadas para llevar sus actos macabros con impunidad.


El número de víctimas continuaba creciendo, pero la 'tigressa de Ecsed' seguía impune debido al sistema feudal que imperaba en Hungría. Sin un rey con mano firme para controlar el territorio -por aquel entonces Rodolfo II, Archiduque de Austria, Emperador Romano-Germánico y Rey de Hungría- la nobleza húngara actuaba como quería.


Fue solo cuando Matías de Austria, hermano de Rodolfo, consiguió más control de la región, en 1610, cuando la Justicia empezó a ver más luz. Las quejas contra la condesa -que se había quedado viuda en 1604- hicieron que la mano derecha del soberano húngaro, el conde Jorge Thurzó, fuese a Esced para, al final, apresar a Isabel. 


Fue juzgada y considerada una loca. Fue condenada a prisión perpétua. Sus cómplices, condenados a morir en la hoguera. La condesa negó hasta el fin de sus días los terribles actos por los que fue juzgada. 


La defensa decía que el rey quería a la condesa presa para quedarse con sus tierras. Como pruebas, decenas de cadáveres y la sala de tortura del castillo. 


El hecho de que Isabel fuese protestante en un país mayoritariamente católico y habrse quedado viuda y rica en un período en el que Matías II quería acumular más poder, levantas dudas sobre el sadismo de la condesa.


La historia todavía no ha encontrado pruebas sobre esta hipótesis. Las ruinas del castillo de Ecsed guardan la historia de otro 'vampiro' de Transilvania. 


Vista au00e9rea del Castillo u010cachtice

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