miércoles, 21 de noviembre de 2018 20:50
Sociedad

Las hembras de mono desconfían de forma innata de sus compañeros machos

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Hembra de mono vervet con su cru00eda


Las hembras de los monos no confían en sus homólogos masculinos, incluso cuando están haciendo lo correcto.


Los hallazgos provienen de un estudio realizado por la Universidad de St Andrews y las universidades de Lausana y Zurich.


Establecieron que incluso cuando los machos demuestran métodos superiores de búsqueda de alimento, las hembras de los monos vervet son más propensas a seguir a otras hembras.


El estudio fue dirigido por Axelle Bono y la profesora Erica van de Waal. El profesor Whiten, de la Escuela de Psicología y Neurociencia de Andrews señala a 'indy100':


"La explicación de la diferencia de sexo puede ser que para las hembras lo importante es mantener vínculos estrechos con las otras hembras con las que pasan toda su vida en el mismo grupo. Pueden estar menos inclinadas a imitar a los varones, que es probable que tengan un conocimiento local menos fiable".


El artículo fue publicado en 'Current Biology'.


Las hembras de los monos vervet permanecen en su grupo toda su vida, mientras que los machos se dispersan en otros grupos, lo que significa que las hembras son más propensas a confiar en que otras hembras tengan un buen conocimiento local, porque están más familiarizadas.


Por otro lado, los monos machos, debido al hecho de que se mueven más, están más abietos a aprender de cualquiera de los dos sexos, dependiendo de cuál es más efectivo en una situación dada.


El experimento consistió en una caja de 'fruta artificial' que se podía abrir en su extremo blanco o negro para sacar una manzana.


Vervet monkeys 002

Imagen del experimento con monos vervet/Universidad de St Andrews


Si la hembra dominante se acercaba, los investigadores utilizaban un mando a distancia para asegurarse de que aprendiera que sólo podía conseguir la manzana por el extremo coloreado. Los machos de más alto rango fueron entrenados en el otro extremo, y arreglados de tal manera que los monos machos obtuvieran cinco veces más comida.


Los mchos tendían a copiar a los hombres exitosos, pero las mujeres tendían a limitarse a copiar a las mujeres, a pesar de tener una tasa de éxito mucho más baja.

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