martes, 5 de julio de 2022 23:52
Internacional

Macedonia vota en referéndum cambiar de nombre para entrar en la UE y la OTAN

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Referu00e9ndum en Macedonia


Los macedonios acuden a las urnas este domingo 30 de septiembre para votar en un referéndum sobre la posibilidad de cambiar el nombre del país por el de Macedonia del Norte.


Si una mayoría vota a favor del cambio de nombre, la vecina Grecia ha prometido levantar su veto a la diminuta nación balcánica que se une a la OTAN y a la UE.


El viejo deseo de Macedonia de mantener su nombre ha sido bloqueado por Atenas desde que el país balcánico declaró su independencia de los escombros de la antigua Yugoslavia en 1991.


Los griegos son ferozmente protectores de su propia región del mismo nombre y resienten lo que consideran una apropiación de la cultura helenística por parte de los macedonios.


A pesar de la inquina entre los vecinos, la mayoría de los macedonios parecen inclinarse por el voto a favor.


Es una oportunidad para deshacerse del nombre largo y poco elegante con el que han estado cargando durante los últimos 27 años: la Antigua República Yugoslava de Macedonia, o Antigua República Yugoslava de Macedonia, para abreviar.



"Aquí no hay trabajo para los jóvenes. Mi hijo no tiene perspectivas. Tenemos grandes problemas económicos. Así que creo que la adhesión a la UE y a la OTAN nos ofrecerá un futuro mejor", dice Tiho, un taxista de 56 años de edad que trabaja en la capital, a ‘The Telegraph’.


Pero a otros les molesta profundamente tener que añadir un calificativo geográfico al nombre de su país, diciendo que el apelativo de Macedonia del Norte es una humillación y disminuye al país en el escenario mundial.


En una concesión de Atenas, la lengua del país será reconocida oficialmente como macedonia y la nacionalidad de los ciudadanos será macedonia.


"Nadie quiere cambiar el nombre, ¿por qué lo harías tú? señala Simonida Kacarska, directora del Instituto Europeo de Políticas, un grupo de expertos de Skopje.


"Pero el asunto ha estado en marcha durante 27 años y la gente está harta de ello. Esta es una oportunidad para resolverlo. Estamos haciendo un compromiso".


La pregunta que se plantea a los votantes en el referéndum es: "¿Está usted a favor de la adhesión a la Unión Europea y a la OTAN aceptando el acuerdo entre la República de Macedonia y la República de Grecia?


La ruptura del punto muerto entre los dos países se produjo en junio, tras meses de conversaciones entre Zoran Zaev, el primer ministro macedonio, y su homólogo griego, Alexis Tsipras.


Ambos líderes se han jugado el cuello políticamente y se enfrentan a la fuerte oposición de los críticos nacionales.


En Macedonia, los partidos conservadores de la oposición y los grupos nacionalistas han pedido que se boicotee el referéndum.


"Es emocional. Este es un país cuya lengua e identidad han sido cuestionadas por sus vecinos", lamenta la profesora Kacarska, que obtuvo su doctorado en la Universidad de Leeds.


"A una parte de la población le preocupa que el cambio de nombre cambie ciertas marcas de identidad, a pesar de que nuestra nacionalidad e idioma serán reconocidos como macedonios”.


"El apego emocional al tema por ambas partes es increíble. Todavía está muy alto y lo estará por algún tiempo".


Tal es la animosidad histórica entre Macedonia y sus vecinos más grandes -Serbia, Albania, Bulgaria y Grecia- que se les conoce como "los cuatro lobos".


Los colegios electorales están abiertos hasta las 7 de la tarde, hora local, y se espera que el resultado se conozca este domingo por la noche.


Nikola Dimitrov, el ministro de Asuntos Exteriores, votó en el centro de la capital, describiendo el referéndum como una "encrucijada histórica" y el potencial comienzo de un nuevo capítulo para el país.


"Espero que este sea un proceso democrático sin contratiempos y que la gente tome la decisión de seguir adelante”.


"Este es un gran, gran día para Macedonia y para nuestra amistad con Grecia y nuestros otros vecinos. Estoy emocionado. También es mi cumpleaños, así que espero que haya un presagio en eso también".


Una cuestión clave es la participación: si es inferior al 50 por ciento, se puede considerar que el resultado del referéndum carece de legitimidad.


Zaev, el Primer Ministro, ha dicho que si gana el voto negativo, dimitirá.


Si el voto a favor gana, Skopje tendrá que hacer cambios en su constitución y luego presentar el acuerdo al parlamento para su aprobación.


También tendría que ser ratificado por el Parlamento griego, donde los socios de coalición del señor Tsipras han dicho que votarán en contra.


No está claro si el primer ministro podrá reunir suficientes votos de otros partidos para que se acepte el acuerdo.

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