miércoles, 23 de enero de 2019 22:05
Editorial

ACABEMOS YA CON LOS PARIPÉS

Manuel Fernando González Iglesias
Manuel Fernando González Iglesias

A Coruña, 1952

Hoy es un día, por lo que leo en mí competencia, de sentidas palabras publicadas por firmas de periódicos importantes y también maragallazos de algún político cambia-chaquetas ya entrado en años, en el mono-sentido de que ahora mismo ya existe la imperiosa necesidad de que los presos del procés acudan al Tribunal Supremo por su propio pié, o sea, libres, y si no es posible -según otras sospechosas fuentes- que lo hagan sin esposas que opriman su dignidad, porque los Magistrados así lo entienden para la mejor imagen de la causa.


A los hijos de madres humildes o de la clase media -o sea, a los nuestros- se les esposa, se les mantiene en prisión preventiva sin juicio, y a continuación se les mete en la cárcel si hay condena justa o injusta. Todo ello, en secuencias continuadas, sin salidas ni entradas de por medio, aunque otro Juez de Primera Instancia no hubiera visto delito. Es la diferencia en que a unos los juzgan los españolazos del Supremo, y a otros el pseudoindeopendentista de la Audiencia Provincial Juli Solaz, ya saben, el que se retiró a un destino apacible sin acabar de instruir lo del Caso Palau, provocando las quejas de varios de sus compañeros por tanto mareo de la perdiz.


Por supuesto, no quiero aburrirles con la diferencia que hay entre visitar a un hijo en la antigua Modelo o a hacerlo en la que ahora sufren pena carcelaria, en Lledoners, por poner un ejemplo fácil de entender. Ni que decir tiene que todas las familias que hemos ido a las cárceles catalanas a ver a algún ser querido, durante varios años, no hemos podido disfrutar de 21 visitas diarias ni de salas especiales, y que el trato recibido por los funcionarios en muchas ocasiones ha sido manifiestamente vejatorio, como si la condena de ver a un ser querido en la cárcel hubiera que trasladarla al padre y a la madre del recluso. Vuestro hijo o hija es un delincuente, vosotros también. Eso es así de verdadero como hay cielo sobre la tierra o presos que se suicidan o mueren de sida en las cárceles catalanas.


Por eso muchos con mucho recorrido y experiencias dolorosas detrás, le deseamos, sin dudarlo un instante, a las mujeres, madres e hijos de quienes van a ser juzgados por el Supremo, que se acabe pronto su calvario y puedan recuperar su normalidad cuanto antes. Incluso si les declara culpables, que sepan que nos pelearemos por que se les indulte si así lo pide quien sea, no nos importa ni su ideología, ni su partido político.


Estoy seguro de que los que hemos pasado por ese calvario, queremos, cuanto antes, sosiego y paz social, la misma que ya hemos perdido y que ya se está visualizando en enfrentamientos entre ultras de una y otra parte. Y sobre todo, que quienes piden emocionadamente ahora lo que ya les hemos descrito líneas arriba, que no nos tomen por tontos practicando el más vergonzoso de los "buenismos".


Dejaros de paripés, os lo pido. Acabemos de una vez y que no vuelvan los que han mantenido el poder en Catalunya durante tantos años a meternos a todos en un nuevo charco maloliente. A ver si es verdad.


'Acabemos ya con los paripés' se publicó originalmente en catalunyapress.es 

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