sábado, 22 de febrero de 2020 02:18
Internacional

​Macron, entre la espada de los franceses y la pared de las reformas

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Mensaje de fin de au00f1o de Emmanuel macron


Hace un año, cuando se dirigió a los franceses en el tradicional mensaje televisivo, Emmanuel Macron anunció la necesidad de que el gobierno se embarcara en las prometidas reformas que formaban parte de su programa electoral.


"En los próximos meses, el gobierno tendrá que continuar este trabajo para anclar muchas de estas reformas en nuestra vida cotidiana, pero también para hacer cambios profundos en las normas sobre el subsidio de desempleo con el fin de proporcionar mayores incentivos para volver a trabajar, para organizar el sector público para hacerlo más eficiente y para que nuestro sistema de pensiones sea más justo", dijo cuando terminaba 2018.


Si se han llevado a cabo las dos primeras reformas -aunque se ha abandonado la promesa de vaciar la administración pública de 120.000 trabajadores- la reforma de las pensiones aún no se ha aplicado.


La revisión constitucional (por concluir); la revisión de la ley de laicidad, de 1905 (suspendida); y la ley de bioética y procreación médicamente asistida (aprobada) fueron otras reformas que, aunque no se mencionaron en el discurso de Macron, los medios de comunicación destacaron como prioritarias para 2019.


El mensaje de hace un año también se transmitió en medio de la crisis social. Entonces ya había aplacado parte de la ira del movimiento del chaleco amarillo, renunciando al aumento de los impuestos sobre el combustible y anunciando un aumento de 100 euros en el salario mínimo.


¿Por qué están los franceses en huelga?


Cuando los franceses vean el mensaje televisivo (transmitido en diferido) a las 20.00 horas, una parte de ellos está en huelga y otra está sufriendo los efectos de la misma. En el 26° día de la lucha, las centrales sindicales no muestran ninguna señal de rendirse ante una reforma considerada "inaceptable" y se anuncia una nueva huelga general para el 9 de enero.


Con el objetivo general de armonizar 42 sistemas de pensiones y hacer el sistema más justo y sostenible, la reforma fue anunciada por el Primer Ministro Edouard Philippe el 11 de diciembre. Al asegurar una "transición progresiva", el sistema de puntos sólo se aplica a partir de los nacidos en 1975 y tiene en cuenta todos los descuentos y no los mejores 25 años de los empleados del régimen privado ni los últimos seis meses de los funcionarios, como hasta ahora.


Como Emmanuel Macron se ha comprometido a no cambiar la edad legal de jubilación a los 62 años, cualquiera que lo haga será penalizado. La edad de referencia para una pensión completa debería fijarse en 64 años a partir de 2027. Macron también promete que, una vez que las cuentas se hayan pagado, nadie se quedará con menos de mil euros al mes.


La reforma seguirá siendo debatida con los interlocutores sociales durante el mes de enero sobre las excepciones relativas a las profesiones arriesgadas y laboriosas, la transición al sistema de puntos, la cotización mínima y el final de la carrera.


Los opositores a la reforma señalan las estadísticas y comparan a Suecia, que tiene un sistema de puntos que sirve de modelo, con Francia. Los suecos tienen una tasa de pobreza del 14,6% entre los mayores de 65 años, mientras que en Francia es del 8,3% - sólo Noruega tiene mejores cifras en Europa, señala Alternatives Economiques.


"Creo que es hora de pulsar el botón de parada", dijo el lunes el secretario general de Force Ouvrière, Yves Veyrier, quien ve que la reforma "se está desmoronando claramente".


¿Cómo reaccionó el presidente?


Ante la huelga y la protesta social, el presidente francés ha adoptado un perfil discreto en las últimas semanas. El día 21, en Costa de Marfil, hizo una excepción al dirigirse a los huelguistas, pidiendo "una tregua para respetar a las familias y la vida de las familias".


Horas más tarde, el Elíseo hizo saber que Macron había decidido renunciar a la pensión vitalicia a la que tenía derecho al final de su mandato. "Ejemplo y consistencia", comentaron sus asesores.


Sin haber obtenido concesiones de los sindicalistas, Macron se retiró al fuerte de Brégançon, donde ha pasado unos días de descanso. Eligió no dirigir un mensaje navideño, a diferencia de los dos años anteriores (a pesar del mensaje corto y seco del año pasado en Twitter).


"En un contexto social tenso, Emannuel Macron prefirió la discreción", explicó una fuente de Eliseu a Valeurs Actuelles.


¿Qué dirá Macron?


"Será sin duda un discurso para restablecer un poco de cohesión", dijo a AFP el secretario general del sindicato SUD-Rail, Fabien Dumas. "Pero dado el calendario de negociaciones del 7 al 22 de enero, no espero ningún anuncio", concluyó.


Hay quienes esperan, como en la central sindical más abierta a la reforma, la CFDT, que Macron baje la penalización para los que se jubilen antes de la edad de referencia, o que se mantenga en 62 años.


Para una fuente del Elíseo, Emmanuel Macron debería reafirmar "la gran ambición del gobierno" y del presidente por el "proyecto de progreso social que corrige muchas desigualdades", y al mismo tiempo estar "abierto al diálogo", sin por ello "entrar en detalles sobre la reforma".


Un discurso menos comprometido con el diálogo podría hacer que las cosas fueran aún más animadas, tanto en relación con la consulta social como con la población en general. En vista de la ya tradicional ola de vandalismo en Francia en la víspera de Año Nuevo, con cientos de coches en llamas, una frase sacada de contexto podría tener un indeseable efecto catalizador.


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