sábado, 22 de febrero de 2020 00:52
Politica

Pedagoga de la UMU considera que el 'pin parental' "no tiene sentido" e insta a confiar en la labor de los docentes

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Niño con mochila

Ana Fuensanta Hernández recuerda que las charlas "no son extracurriculares" y emplaza a los políticos a "informarse"

La doctora del departamento de psicología evolutiva y de la educación de la Universidad de Murcia (UMU), profesora de la universidad e ISEN, licenciada en Pedagogía y máster en Psicología de la Educación, Ana Fuensanta Hernández, ha considerado que el debate abierto en torno al denominado 'pin parental' es "un poco banal" y cree que esta herramienta "no tiene sentido" porque las charlas se ajustan al currículum y al Plan General Anual (PGA) del centro.

Ana Fuensanta, que también es directora del centro de pedagogía y psicología de la educación experto en altas capacidades Aventurinna Idi, ha afirmado que las charlas "no son extracurriculares", sino que se imparten en horario lectivo dentro de las tutorías, y ha emplazado a confiar en los profesores y en los equipos directivos de los centros, "que son absolutamente efectivos en este ámbito".

En declaraciones a Europa Press, Fuensanta ha señalado que los pedagogos son voces autorizadas a este respecto porque conocen todo el ámbito educativo y son útiles para poder "formar e informar" sobre "cómo funciona algo como el denominado 'pin parental".

Ha criticado la "politización" existente a este respecto y que algunos representantes públicos digan, por ejemplo, que las charlas son actividades extracurriculares, lo que refleja que "saben muy poquito del sistema educativo". Y es que este tipo de charlas "se dan en horario lectivo y se enmarcan dentro de lo que se denomina 'tutoría'" en educación Secundaria. Por tanto, las charlas constituyen temas transversales que, incluso, la UE manda trabajar en clase.

Ana Fuensanta da charlas en los colegios y asegura que, tanto profesores como directores "cuidan muy bien de sus alumnos en relación a quien entra en el centro y quien va a dar la charla". De hecho, destaca que a ella le piden su currículum y el programa pedagógico de la charla o del taller que va a impartir para ir en consonancia a el ideario del centro y lo que se está impartiendo de la materia curricular, "y no me salga ni un ápice".

"Si te piden una charla de afectividad o sexualidad, tienes que saber muy bien a quien va dirigido, cómo lo vas a dar y tienes que hablar con el equipo directivo y los tutores para saber cómo son sus alumnos, qué hay que darles y qué hay que ofrecerles", subraya Fuensanta, quien aclara que estos tutores cumplen la función de "padres en el colegio" y son "totalmente efectivos en ese ámbito".

"Yo no he ido jamás a una charla en la que me hayan dejado hacer lo que yo quiera", afirma esta pedagoga, quien lamenta que ahora se cuestione la figura del maestro. "Yo, como padre, tengo la responsabilidad de mis hijos, pero en el momento en el que los llevo al colegio se los dejo al profesor, y el tutor es el responsable máximo de la seguridad y de velar por mi hijo", añade.

En este sentido, subraya la importancia de confiar en los profesores y tutores a los que se les dejan los hijos, porque "se preocupan" de ellos. De hecho, indica que estos profesores nunca se salen del aula y nunca dejan solo al personal externo durante la charla.

Explica que los profesores y tutores, cuando recurren a un profesional para impartir una charla, es porque estos profesionales tienen más conocimientos y pueden trabajar con más profundidad un asunto concreto. "Lo único que hacen es pedir un poco de apoyo, porque le faltan recursos", lamenta.

"En vez de hablar tanto del 'pin parental', deberíamos centrarnos en la necesidad de recursos personales y materiales, así como en una revisión del sistema educativo que tenemos para dar una Educación de calidad", defiende esta pedagoga.

Ha asegurado que "nunca" ha escuchado a ningún padre quejarse de ninguna charla. Al contrario, afirma que los padres piden, incluso, recibir también la charla porque quieren estar informados. Ahora, lamenta que se está generando desconfianza porque "se está dando una información que no es real" sobre las charlas, algo que atribuye en parte a los políticos, a quienes aconsejan "informarse un poquito de cómo funciona el sistema educativo".

LAS CHARLAS, EN CONSONANCIA CON EL CURRÍCULUM
A este respecto, ha puntualizado que el sistema educativo cuenta con una serie de planes, programas y estructuras que hacen que cada centro tenga su propio proyecto educativo, en consonancia total con los requisitos que marca el Estado en cuanto al currículum, asignaturas y temas transversales.

Asimismo, están en consonancia con lo que marca la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y los organismos internacionales. No obstante, precisa que cada comunidad tiene cierta autonomía para organizar su propio sistema en función a su contexto determinado.

En base a ello, cada centro cuenta con su propio proyecto educativo de centro y su Plan General Anual (PGA) en el que se establece el ideario, los objetivos anuales, las estructuras, el organigrama y el contexto de cada centro. "Porque no es lo mismo el contexto de un centro en el centro de Murcia que otro en Caravaca de la Cruz", destaca.

En definitiva, cada centro tiene su forma de poder trabajar, que se inscribe en un ideario, porque "tampoco es lo mismo un centro que tenga un ideario religioso o que sea más laico". Todos los profesores "saben y trabajan en relación a su plan anual".

Además, en educación Primaria, cada tutor tiene su plan de acción tutorial, con lo que cada tutor tiene que organizar todo el curso, sus contenidos y actividades (excursiones, charlas...), informando a los padres en las correspondientes reuniones.

Asimismo, el equipo directivo del centro está pendiente de que se lleve a cabo "todo bien" junto a la Comisión de Coordinación Pedagógica, en la que entran los orientadores. En Primaria, existen los denominados equipos de Orientación, y en los institutos existen Departamentos de Orientación cuyos profesionales se dedican, precisamente, a saber qué tipo de charlas necesitan los alumnos o cómo se les puede ayudar, tanto a ellos como a sus familias.

Por lo tanto, "hay toda una comunidad educativa implicada en el funcionamiento", según Fuensanta, quien reprocha que el 'pin parental' está generando un "problema" entre padres y los profesionales de la educación, que trabajan precisamente para que no ocurra eso y se pueda trabajar de manera conjunta en beneficio de los niños.

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