viernes, 3 de abril de 2020 19:16
Opinión

​LA OPERACIÓN ALONSO, NO ES EN CLAVE EUSKADI, SINÓ DE ESPAÑA

Carmen P. Flores
Carmen P. Flores
Directora de Pressdigital

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Dicen que los problemas van siempre por barrios. En esta ocasión el PP tiene un problema derivado de la convocatoria de elecciones en Galicia y Euskadi y su coalición con Ciudadanos para acudir a las mismas en una lista única. No es un hecho puntual, sino una estrategia a nivel global de los populares que tiene a estas dos comunidades, en un principio, como protagonistas, aunque esto solo acaba de empezar.


PabloCasadoenBarcelona



Las conversación para la elaboración del acuerdo que pasa necesariamente por la colocación en buen lugar de los políticos del partido naranja, se ha cobrado ya la primera víctima: Alfonso Alonso que ha mostrado públicamente su rechazo a ceder el número dos de su lista a un político de Ciudadanos dando que este no cuenta con ningún representante en el parlamento vasco mientras que el PP tiene 9. La negativa de Alonso, apoyada hasta este sábado por su ejecutiva, a ceder a las presiones de Madrid, cuando el pacto de los dos partidos estaba hecho en la capital del Estado ha costado al líder vasco su salida fulminante, sin derecho a rectificar. Casado no le ha perdonado que las diferencias de criterio se hayan hecho públicas, no está el partido para esas “alegrías”, según algunas fuentes del PP.


Este domingo, saltaba la noticia del cambiazo de Alonso por Iturgaiz, un político histórico de lo populares perteneciente al sector aznarista que el pasado año decidió dejar la política después de estar estos últimos 15 años en el Parlamento Europeo y al conocer que había sido relegado, por el propio Casado, al número 17 de la lista europea.


La pregunta que se hacen algunos es porque Casado lo recupera ahora, sino lo había apartado. Por la postura “intransigente” de Alonso, por ser una cara conocida y la figura que en su día había conseguido los mejores resultados del PP y por supuesto por su afinidad con el todopoderoso Aznar que desde la marcha de Rajoy ha vuelto a controlar el partido.


En Galicia, con Feijoo en la presidencia de la Xunta y con los buenos resultados que se esperan de él, no ha sido posible, el líder gallego se ha impuesto, y no hay pacto gallego. Feijoo ha puesto sobre la mesa su liderazgo y Casado no se la quiere jugar a poco más de un mes de los comicios. ¿Le pasará factura si no logra la mayoría absoluta?, eso dicen, pero de momento es el ganador del pulso que le ha hecho al mismísimo Casado.


La batalla se va a librar ahora en Catalunya, la próxima comunidad donde se espera nuevas elecciones cuando Quim Torra decida convocarlas, que no serán más allá del otoño. La situación aquí es distinta. El PP lo lidera Alejandro Fernandez, un político que ha puesto patas arriba al partido dada la situación en la que se encontraba. Es una persona dialogante, negociadora, venida de Tarragona, donde había sido regidor, y no dudó en pactar con el PSC para entrar en el gobierno donde fue primer teniente de alcalde. Fue diputado en el Congreso y desde el 2015 está en el Parlament de Catalunya. Alejandro Fernández es un político joven, preparado y dispuesto a recuperar los escaños perdidos , su labor hasta ahora no ha pasado desapercibida. 


¿Estará dispuesto a pactar con Ciudadanos?, nos dicen que depende. Otra cosa es acceder a las pretensiones de la líder naranja, Lorena Roldan, que queriendo emular a su predecesora, Inés Arrimadas, no cuenta con el carisma, ni la preparación política de esta. Aquí las cosas también no van a ser fáciles, es más, pueden producirse diferencias, ¿insalvables?. Fernández, tiene cintura política, además ahí están las encuestas que le otorgan más diputados al PP que a Ciudadanos, y además, Roldán no da el perfil de líder carismática. ¿Para salvar el escollo del cabeza de lista puede ser que se recupere alguna figura de los populares que en su día fue defenestrada?, parece ser que no, será así, porque si en su día alguién dijo que había sido Jordi Pujol el que había pedido su cabeza, la verdad fue que el mismísimo Aznar se la había puesto en bandeja al entonces presidente catalán.


Lo sucedido con Alonso en Euskadi, no hay que interpretarlo en clave local, sino en una amplia operación a nivel de España para ir absorbiendo a Ciudadanos con el fin de unificar a la derecha, excluyendo a Vox para conseguir no dispersar los votos, sinó recoger los del centro derecha y poder neutralizar al partido de Abascal. ¿Será posible?, al menos el PP lo habrá intentado. 

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