viernes, 15 de enero de 2021 16:42
Opinión

A ICETA LE HAN ECHADO LAS ENCUESTAS

Manuel Fernando González Iglesias
Manuel Fernando González Iglesias

A Coruña, 1952

El pasado mes de Octubre, este mismo diario en el que Vds. me están leyendo, publicaba una noticia que se leyó bastante pero que, lógicamente, pasó desapercibida en medio del ruido de la pandemia y la bronca política de los dos grandes partidos estatales que se peleaban a vida o muerte por evitar, unos, que hubiera presupuestos generales, y los otros por configurar una mayoría contra natura que alumbrara por fin los números tan buscados por Pedro Sánchez. Lo que sucedió después ya lo saben, pero de lo que decíamos en Catalunyapress que Illa iba a sustituir a Iceta- se han enterado Vds. hoy en el penúltimo día del maldito 2020 que hemos tenido que padecer todos nosotros.


Salvador Illa, Miquel Iceta y Núria Marín este miércoles en el Consell Nacional telemático sobre la candiatura del PSC en las elecciones catalanas



¿Y cómo es que hemos podido acertar sobre tan importante asunto, precisamente, los que nada hacemos por codificar las opiniones y las noticias para que Vds. no tengan que pagar por ello y dediquen sus recursos personales y familiares a los que realmente importa, como lo es gastarse el poco dinero que hay en salvar esta crisis?. Muy sencillo, porque a alguien se le escapó la reflexión de que Illa había ido a Madrid, no a salvarnos de la pandemia a todos, sino a hacerse un nombre en toda España, no quemarse y luego, como ahora será, ser el candidato de los socialistas catalanes que pueda formar un gobierno de coalición con los comunes. Y después, si las matemáticas lo permiten, pacte con el centro derecha que sobreviva a los comicios o con Esquerra Republicana que no quiere a Iceta ni con pintura, como bien han demostrado cuando le impidieron al comienzo de la legislatura ser Presidente del Senado.


Para que todo esto sucediera, además, hubo un componente que ha sido fundamental que lo ha sido al final, que no es otro que las encuestas dando alguna pista sobre el por qué la mayoría de los votantes catalanes se iban a abstener. La respuesta llegó en los últimos dos meses largos. Están hartos de tanto político quemado, sobre todo porque en los tiempos en que han podido demostrar sus eficiencia se han dedicado a la bronca diaria y a tomar decisiones absurdas y contraproducentes, fuera cual fuera su ideología partidaria o su responsabilidad en el Gobierno, las Autonomías o en los Ayuntamientos.


Otro dato más. Cuando los encuestadores les han preguntado si había algo más que les produjera esa sensación de rechazo, la respuesta ha sido más que contundente: son los mismos de siempre y llevan demasiado tiempo en el poder. Ante semejante disyuntiva los grandes partidos han movido ficha. El PP birlándole a Ciudadanos la que debía ser su candidata, y la Moncloa poniendo en marcha el verdadero plan electoral que tenía a Illa como el único candidato socialista capaz de hacer un pacto de gobierno sensato tras los comicios, incluso con Esquerra, si las matemáticas ayudan, y al tiempo dar la imagen de renovación que con Iceta no era posible. Para eso, al Ministro se le colocó al lado a Carolina Dalias San Sebastián, con la que, cogidos de la mano, ha participado en todas aquellas reuniones con las Comunidades que fueron necesarias para demostrar, uno, su talante novedoso pero dialogante, y la otra la visibilidad y experiencia necesaria para que, en caso de producirse un recambio, éste siguiera la línea marcada por un Presidente de Gobierno, que como ya le han dicho hasta los suyos, no ha contado una sola verdad desde que fue elegido en las Cortes para ser el inquilino de la Moncloa.


Se acaba el año y en el nuevo la tercera ola, la más intimidante y mortífera se cierne sobre nosotros. Comenzamos a vacunarnos pero no tenemos medicamentos potentes para curar a nuestros enfermos y los hospitales están saturados. Para todos es un mal presagio, y eso es lo que verdaderamente importa. Lo de Catalunya solo apetece vivirlo si es para que, los que vivimos en ella, seamos capaces de firmar la paz social. Pero si vuelve a haber vencedores y vencidos y no superamos la crisis sanitaria y económica, es más que probable que sea una experiencia final de ese iluminado que nos gobierna a todos, cuyo verdadero sueño es llegar a convertirse en Presidente de la III República de lo que ha sido durante centenares de años el Reino de España hasta que una Guerra Civil nos llevó al desastre y a la muerte. Si eso va ser así, ya podemos a comenzar a rezar en la creencia que más nos convenga.


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