Un informe forense descartaría que la muerte del fiscal Nisman haya sido un suicidio
A casi un mes del fallecimiento del fiscal Nisman, la causa penal sigue siendo un gran interrogatorio. Mientras que la fiscal Viviana Fein defiende que se trataría de un suicidio, nuevas conclusiones en la autopsia a las que ha tenido acceso El Clarín, defienden que el suicidio se tendría que descartar. La trayectoria de la bala y la ausencia de pólvora en la mano, las principales sospechas.
Las fuentes consultadas por el medio argentino El Clarín, señalaron como principal argumento para descartar un suicidio la trayectoria ascendente de la bala que ingresó a la cabeza de Nisman y que en definitiva provocó su muerte. Ese recorrido de la bala no coincidiría con los parámetros que se dan en los casos de suicidio, según explican.
En su primer comunicado a la prensa difundido a través de la agencia de noticias de la Procuración General de la Nación -www.fiscales.gob.ar-, la fiscal Fein informó sobre un "anticipo" del resultado de la autopsia el mismo lunes 19 de enero pasado. "El decano de la Morgue Judicial le comunicó a la representante del Ministerio Público que en la muerte de Nisman no hubo intervención de terceras personas", se informó ese día a través del comunicado publicado por la página web de los fiscales.
El Clarín se pregunta que qué significa que "no hubo intervención de terceras personas". ¿Pudo haber habido entonces una segunda persona, además de Nisman?, se pregunta el medio argentino. Y aseguran que en algún momento "deberá ir a por una hipótesis de lo ocurrido y definir si pudo haber sido un suicidio -voluntario o inducido- o si directamente se trató de un homicidio".
La hipótesis de que pudo no haber sido un suicidio voluntario coge fuerza ya que fuentes judiciales a las que ha tenido acceso El Clarin, señalan otros elementos "no habituales" para los que deberían ocurrir en ese tipo de situaciones. Además de la trayectoria ascendente del balazo, mencionaron puntualmente el hecho de que el arma no estuviera pegada a la cabeza de la víctima, sino a entre uno y tres centímetros, y la ausencia de pólvora en las muestras tomadas de la mano derecha del fiscal que investigaba el atentado contra la AMIA.
"Son situaciones no habituales para supuestos casos de suicidio", expresó un juez penal que conocía personalmente a Nisman y que había tenido trato fluido con él. Por ello, esta fuente señaló también aspectos de la personalidad del fiscal muerto que no inclinarían la balanza hacia un suicidio voluntario. "Quien diga que (Nisman) flaqueó porque era floja su denuncia es no haberlo conocido a él. Un suicidio sería incompatible con su forma de pensar. Era muy seguro de sí mismo", añadió esa fuente consultada por El Clarín.
A ello se pueden sumar otros datos contra la teoría del suicidio: desde el calibre del arma -no del todo segura para alguien que se quiere suicidar-, la inoperancia de las cámaras de seguridad del edificio donde vivía Nisman (la torre Le Parc, en Puerto Madero), el hecho de que haya trabajado hasta último momento con la presentación que haría en el Congreso sobre su denuncia contra la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, la falta de traba en la puerta de servicio cuando siempre estaba colocada y la demora de sus guardaespaldas en tomar contacto con quien se supone debían proteger -once horas, remarcó una fuente-, además de que ellos no recordaran la clave para acceder por la puerta principal a la vivienda de Nisman.

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