lunes, 19 de abril de 2021 08:53
Opinión

Carles Puigdemont humilla por segunda vez a Pere Aragonés

Carmen P. Flores
Carmen P. Flores
Directora de Pressdigital

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Decía Confucio que “la vida es muy simple, pero insistimos en hacerla complicada”, podríamos añadir que se complica más aún cuando hay por medio intereses particulares camuflados de patriotismo y envueltos en una bandera que ayuda más a escenificarlos para engañar a sus votantes. Puigdemont, como había anunciado su partido JXCat, se la ha vuelto a hacer a Pere Aragonés al humillarlo en la segunda votación que ha resultado fallida.


Archivo - El expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont

Carles Puigdemont en un mítin @ep


Lo sucedido en la mañana de este martes es una nueva vuelta de tuerca a Aragonés del huido, ahora que los republicanos han accedido a tragarse el sapo del protagonismo del Consell per la República, el chiringuito de Puigdemont para seguir manejando los hilos de la Generalitat y hasta el propio Parlament, con permiso de la CUP y los partidos constitucionalistas. Pues resulta que ahora quiere más, no se conforma con haberle ganado el pulso .


JXCat quiere humillar también a los antisistema al pedir indirectamente que los republicanos rompan el acuerdo con ellos. Se sienten heridos por el hecho de que el partido de Aragonés haya llegado a un acuerdo antes con la CUP que con ellos. Se sienten fuertes, imprescindibles para que Aragonés salga investido presidente. Por eso hasta el final, dicen que Sant Jordi, seguirán forzando para conseguir sus objetivos. Viendo la actuación de hoy, sus peticiones irán en aumento, lo veremos.


El candidato republicano está haciendo el ridículo y sigue cediendo a las peticiones de JXCat. Sabe que la situación del país no puede soportar poner de nuevas las urnas, pero tampoco puede permitirse aguantar que Catalunya siga en una deriva aún mayor de declive por la falta de un gobierno que gobierne y que deje para mejor ocasión los mantras de todos estos años.


El nuevo gobierno debe gobernar para toda la ciudadanía, no solo para los que le han votado, como han venido haciendo hasta ahora. Catalunya ha perdido esa capacidad de atraer empresas, crear empleo, ilusionar, conseguir inversiones y volver a ser uno de los motores de España, un país atractivo y seguro para los millones de turistas que han elegido esta zona para sus viajes.


La decadencia se ha instalado en Catalunya y el espectáculo ofrecido en el Parlamento, empezando por la presidenta, que es la primera que lo hace. No ayuda nada para devolver la credibilidad, la confianza y la ilusión no solo a la ciudadanía, sino a aquellos que miran desde lejos con la esperanza de que algo cambie, deseos que una vez más se han visto truncados. A Puigdemont solo le importa sus intereses que pasan por el control a distancia de las instituciones catalanas, o lo que es lo mismo, el control del dinero.


La imagen de irresponsabilidad que han ofrecido los dos partidos es un claro ejemplo de lo que viene en los próximos meses. Si no se convocan nuevos comicios, en dos años como mucho, se volverá a votar ¿Entenderá Pere Aragonés que no se puede pretender ser presidente a cualquier precio? La ética, y los valores deben tenerse en cuenta , en política especialmente.


El regalo más grande que les puedes dar a los demás es el ejemplo de tu propia vida”, no es una frase de Carles Puigdemont, sino de Bertolt Brecht


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