viernes, 18 de octubre de 2019 01:28
Opinión

LA DIADA NO ES DE TODOS, LA HAN SECUESTRADO UNOS CUANTOS

Carmen P. Flores
Carmen P. Flores
Directora de Pressdigital

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Diada 4


Este domingo Catalunya celebra su fiesta nacional. Un acto que hasta hace muy pocos años era de toda la ciudadanía. Pero las cosas cambian y no siempre para bien. Así, la Diada ha pasado de ser un evento de todos a ser solo de los que piensan de una determinada manera: la independencia. No es un buen síntoma dividir a la ciudadanía y apropiarse de algo que es de todos. Mal negocio para la buena convivencia. Esta es una apropiación con tintes de robo.


Pero lo peor del tema es que las instituciones y las personas que lo representan no solo alimentan el “secuestro” de la Diada, sino que participan de una manera activa en los actos independentistas. ¿Qué legitimidad tienen el presidente de “todos” los catalanes y el resto de representantes institucionales al posicionarse a favor de una parte de la ciudadanía? Creo que han traspasado una línea hacia el otro lado sin retorno posible. Y con un poso de indignación y cabreo en las personas que forman parte de los “otros” y que piensan de manera diferente. Qué incongruencia. ¡A dónde se ha llegado en esta Catalunya, antaño vanguardista multirracial, librepensadora, culta e incluyente, en la quenadie se sentía extranjero! Ahora, por obra y arte de ellos, se ha producido un cambio y Catalunya se ha convertido en lo opuesto. Además, se aplica aquello de "estás conmigo o con los otros". ¿Quiénes son “los otros”, digo yo? La intolerancia se ha apoderado de los llamados gobernantes y cabezas pensantes. Decía Quevedo que “quien quiere en la vida todas las cosas a su gusto, tendrá muchos disgustos en su vida”. Hay unos cuantos que manejan “el cotarro” y con intereses particulares muy claros.


Las Diadas de cinco años atrás eran la admiración de todos, de dentro y fuera de Catalunya. Una jornada festiva y familiar que servía para los reencuentros de muchas personas. Siempre tuvo una vertiente reivindicativa con mucho seny, inteligencia, corazón, pero con “cabeza” y una gran altura de miras. Nadie en democracia debe saltarse las leyes. Si no gustan, se busca la manera de modificarlas, porque no hay que olvidar jamás que en democracia no hacerlo puede conllevar a situaciones poco deseables. La libertad de los ciudadanos es el derecho de hacer lo que las leyes les permiten.


Las prisas y la estrechez de miras son malas compañeras para los representantes de “toda” la ciudadanía. No deberían olvidarlo.


La Diada de este año ha marcado un antes y un después: una apropiación indebida y una metedura de pata de las máximas autoridades de Catalunya y de más de un partido político.


Ya nada será igual y mucha gente no se identificará ni sentirá como suyo un día tan importante como este. Aunque forma parte del sentimiento de las personas, la Diada ha sido secuestrada porunos cuantos.


Una Diada atípica, secuestrada, y que solo representa auna parte de la ciudadanía. Puigdemont pasará a la historia de Catalunya por ser el primer presidente que ejerce descaradamente el partidismo, sin respetar el cargo que ostenta.


La paciencia, la inteligencia y el tiempo hacen más que las imposiciones, los exabruptos, la fuerza y la violencia.


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