lunes, 18 de enero de 2021 11:04
Opinión

ORIOL PUJOL, LA SOLEDAD DEL 'APESTADO'

Carmen P. Flores
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Directora de Pressdigital

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Oriolpujol 1


Las personas de éxito, en cualquier faceta de la vida, tienen a su alrededor, miles de personas que les dicen lo buenas, inteligentes y guapas que son. Son los parásitos que esperan ser recompensados por sus halagos, que es lo mejor que éstos saben hacer en sus tristes vidas para medrar.


En política, los aduladores se multiplican como una plaga de mosquitos tigre en verano. El poder atrae a los incompetentes, como el panal de rica miel a las moscas. ¡Cuántos amigos tiene el poderoso!, pero pobre de él que los aires cambien. El bullicio de hace tan solo unos meses se pueden transformar en el más absoluto de los silencios. El teléfono deja de sonar, la agenda está vacía y los “amigos” siempre están muy ocupados, sin tiempo para dedicarle unos minutos y escuchar los lamentos y los problemas que tiene. Es la soledad del perdedor. La venda que ha llevado -siendo consciente de ello- durante tanto tiempo se ha caído. Las cosas no son como antes y los moscones han dejado de revolotear a su alrededor. Estos buscarán nuevas presas a las que chupar la sangre para seguir viviendo como Dios. Es la manera en la que sobreviven a lo largo de sus vidas.


Oriol Pujol Ferrusola pisaba de nuevo los juzgados para declarar por unos tuits enviados a Carina Mejías, de Ciudadanos. Cuando TV3 ofrecía las imágenes de la llegada a los juzgados del protagonista, éstas nos mostraban a la persona que estaba destinado a ser presidente de la Generalitat por la gracia de su padre, pero quien ahora acudía a prestar declaración más solo que la una.


En ese momento recordaba otras imágenes bien distintas en las que Pujol Ferrusola iba acompañado por la guardia pretoriana de CDC, cuyos miembros ponían las manos en el fuego por él y estaban dispuestos a batirse con el juez y toda la justicia junta si hacía falta. Eran como una piña, o mejor, eran el ‘piñón’. Al cabo del tiempo, los mismos, y muchos más, de la corte celestial que siempre rodeaba al ungido, han dado paso a la soledad, el abandono y la negación como hiciera en tiempos lejanos Judas Iscariote con Jesús.


Oriol Pujol Ferrusola, en esa explanada de la Ciudad de la Justicia, ha experimentado en carnes propias la soledad del apestado. Esta nueva situación no la ha propiciado la gente de a pie sino los que decían ser sus “amigos para siempre” y los de su propio partido, a los que ha ido colocando en puestos estratégicos de las distintas administraciones para tener el control de todo. Los estómagos agradecidos lo han abandonado, como el desodorante a los deportistas.


De tenerlo todo ha pasado a no tener nada -dinero seguro que sigue teniendo- pero la vanidad no se cura con dinero, sino con tener poder y además ejercerlo como él muy bien sabe y eso, ya no es posible. “Un amigo es uno que lo sabe todo de ti y a pesar de ello te quiere”, se suele decir, pero creo que este no es el caso. 

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