domingo, 9 de mayo de 2021 19:15
Economía

El PP quiere llevar los Presupuestos al Congreso entre marzo y abril pero teme la crisis interna del PSOE

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Montoro 9


La crisis interna que está viviendo el PSOE y la rivalidad entre los candidatos a la secretaría general está suponiendo un elemento de distorsión en la presentación de los Presupuestos Generales del Estado para el presente ejercicio por parte del Gobierno. 


Al menos así lo interprentan fuentes populares ya que ven la rivalidad entre los socialistas como una interferencia en los intentos del Ejecutivo con la Gestora socialista para abrir una negociación sobre las cuentas públicas. No obstante, Hacienda no descarta enviar al Parlamento los presupuestos, cosa que podría hacer en marzo o abril, según las fuentes consultadas por Europa Press.


El Gobierno ha realizado durante el mes de enero la tarea de tantear a los partidos para ver las opciones que tiene de sacar adelante el Presupuesto, aunque su objetivo era lograr la colaboración del PSOE, sin la cual es muy complicado que puedan salir adelante las cuentas públicas para 2017.


Pero los socialistas ya le han transmitido al ministro de Hacienda, en un encuentro reciente, que ven muy difícil que pueda contar con su apoyo o con su abstención. De hecho, aún sin conocer las cuentas, ya han anunciado una enmienda a la totalidad.


La esperanza del Ejecutivo estaba en poder arrancar un compromiso al PSOE para negociar las enmiendas parciales de las distintas secciones del presupuesto, si lograban superar las peticiones de devolución de las cuentas que han anunciado tanto los socialistas como otros grupos parlamentarios.


Pero el Gobierno no ha podido contar con esta garantía porque, entre otras cosas, aunque se negocien las enmiendas parciales, el presupuesto tiene una votación global al final de su tramitación y el PSOE no está en disposición de facilitar su aprobación. Fuentes de esta formación política aseguran que esa decisión la tendrán que tomar el secretario general y la Ejecutiva que salgan del próximo Congreso socialista de junio.


De hecho, fuentes socialistas aseguran que los pactos de antes de fin de año, mediante los cuales se pudieron fijar los objetivos de déficit y deuda y aprobar la política fiscal de 2017, son suficientes para que el Gobierno pueda funcionar con unas cuentas prorrogadas durante este ejercicio.


Aún quedan por resolver dos asuntos de calado pendientes, la subida salarial de los funcionarios y el aumento de fondos para las CCAA en 4.000 millones que tendrían que recoger las nuevas cuentas públicas para que sean efectivos, aunque los socialistas creen que ambos temas podrían aprobarse mediante un decreto.


Pero lo cierto es que las reticencias del PSOE y esa falta de garantía en cuanto a la negociación de las enmiendas parciales y a facilitar que las cuentas públicas salgan adelante ha estado retrayendo al Ejecutivo en la realización del Presupuesto y en su envío a las Cortes.


EN MARZO O ABRIL 


Unas reticencias que desde el PP atribuyen a la guerra interna de los socialistas y al miedo a que un eventual apoyo o abstención se pueda convertir en un arma arrojadiza, sobre todo de los partidarios de Pedro Sánchez contra la Gestora o contra la líder andaluza si finalmente ésta se presenta, como todo parece indicar, para dirigir el PSOE.


No obstante, fuentes del Ejecutivo consultadas por Europa Press explican que el Ministro de Hacienda no ha tirado la toalla, que preparará el borrador de Presupuestos y que éstos podrían presentarse en las Cámaras entre marzo y abril.


Las fuentes consultadas aseguran que el Ejecutivo no puede renunciar a ejercer la acción de Gobierno y esta incluye tomar la iniciativa en una de las leyes más importantes de cada año, como es la de Presupuestos, negociarla y tratar de buscar apoyos. En este sentido y en referencia al PSOE, alegan que el diálogo existe aunque luego se haga otro tipo de declaraciones públicas.


No obstante, admiten que llevar las cuentas al Parlamento también supone asumir un riesgo importante por que en las enmiendas parciales se pueden alterar los capítulos de ingresos y gastos de tal forma que lo hagan inviable.


Las fuentes consultadas por Europa Press también ponen el acento en los presupuestos de 2018, cuyo techo de gasto se debería empezar a negociar en mayo -en un calendario tradicional de dinámica presupuestaria- y podría acabar solapándose con el debate y votación de los Presupuestos de 2017, si finalmente estos se presentan en marzo o abril.


Las cuentas públicas de 2018 son relevantes para el Ejecutivo por varias razones. En primer lugar porque si finalmente no salen adelante los Presupuestos de 2017, sería muy difícil gobernar otro año más con un Presupuesto prorrogado por segunda vez, lo que podría acabar propiciando un adelanto electoral.


En segundo término, porque el próximo ejercicio las cuentas públicas deben reflejar un déficit por debajo ya del 3 por ciento, el límite que marca la UE para escapar del control férreo de Europa del procedimiento por déficit excesivo.


Pero Hacienda también ha advertido de que si no hay Presupuesto en 2018, no se podrá aplicar la nueva financiación autonómica que pacten las CCAA en la Comisión creada para tal fin por acuerdo de la Conferencia de Presidentes del pasado 17 de enero.

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