martes, 24 de octubre de 2017 09:49
Opinión

DEGENERANDO

Andres Madrid
Andres Madrid

Trepas, lo que se dice trepas, ha habido en la historia de España para regalar, la diferencia entre el trepa histórico y el trepa contemporáneo es su categoría y sus artimañas para engatusar a los poderes.

Trepas, lo que se dice trepas, ha habido en la historia de España para regalar, la diferencia entre el trepa histórico y el trepa contemporáneo es su categoría y sus artimañas para engatusar a los poderes.

Me viene a la memoria la capa forrada de reales de oro del Conde de Villamediana que se hizo confeccionar para presentarse donde estaba la reina y llegar hasta ella. "Son mis amores reales", fue el lema que usó para darle doble sentido a su vestimenta. Llegó tan lejos en sus deseos de cercanía que consiguió quemar el teatro de Aranjuez para, simulando un salvamento, tocar un pie de la reina.

Mucho menos barroco tenemos a Godoy, de guardia de corps a Príncipe de la Paz, que engatusó a la esposa de Carlos IV al caerse de su caballo y mostrar a María Luisa su cuerpo serrano vestido de gala lo que dejó patitendida a la reina que le encumbró a la más alta magistratura hispana.

El trepa actual ha evolucionado, para mal de la especie, a un chiquilicuatre; se viste de dependiente de gran almacén; se arrima a personajes de segunda categoría y se hace autorretratos con los que mandan. Consigue, eso si, deslumbrar a una moza de buen ver apodada "la pechotes" y a algún cantamañanas de la administración y acaba procesado sin lograr su objetivo de ser un alto cargo.

Ni en bichos trepadores, España, ya no es lo que era. Ya digo, degenerando.

COMENTAR


Más opinión
Opinadores
Pressdigital
redaccion@pressdigital.es
Powered by Bigpress
RESERVADOS TODOS LOS DERECHOS. EDITADO POR ORNA COMUNICACIÓN SL
Mapa Web Condiciones de uso Consejo editorial version mobil